¿Estás cansado de que las comidas caseras sepan a «hechas a la carrera»? Hay un plato que huele a infancia, a abrazos y a esos domingos lentos: el repollo estofado al estilo gitano. Pero, ¿y si te dijera que la clave para que este plato conquiste tu cocina (y tu corazón) está en un detalle que la mayoría pasa por alto?
Este no es solo un guiso de repollo. Es tradición, es sabor concentrado y, lo mejor, es increíblemente versátil. Puedes disfrutarlo solo o usarlo como relleno estrella para esas empanadas caseras que tanto te gustan. Prepárate para que tu casa huela a pura felicidad.
Un tesoro de la cocina gitana
Mi familia siempre ha tenido debilidad por este repollo. No importa si lo servimos como plato principal o como el alma de unas empanadas perfectas, el resultado es siempre el mismo: un aroma que lo inunda todo y un sabor que reconforta.
Ingredientes que cuentan una historia
- Repollo fresco: 1300 g
- Cebolla y zanahoria: 1 unidad de cada
- Pimiento dulce: media unidad
- Pasta de tomate: 2 cucharadas
- Aceite vegetal: 10 cucharadas
- Pimentón dulce y sal: 1 cucharadita de cada
- Pimienta negra y hierbas aromáticas: al gusto
El proceso que desata la magia
Aquí es donde empieza lo bueno. Corta el repollo finamente. La cebolla, en medias lunas delgadas, sufría en aceite vegetal hasta que se ponía transparente, unos 5 minutos bastarán.

Añade la zanahoria, cortada en julianas finas o rallada, como prefieras. Incorpora el repollo cortado, remueve todo bien y deja que se cocine a fuego lento durante 15 minutos. Importante: no tapes la olla al principio, pero no olvides remover de vez en cuando para que nada se pegue.
Sazona con sal y pimentón dulce, y sigue cocinando por 5 minutos más. Luego, agrega la pasta de tomate y deja que los sabores se abracen por otros 5 minutos.
Ahora sí, el toque final: un puñado de tus hierbas aromáticas favoritas, un punto más de sal si lo necesitas y pimienta negra al gusto. Si buscas un repollo extra tierno, este es el momento de tapar la olla y dejar que se cocine hasta alcanzar la suavidad deseada.
El truco para el sabor profundo está en dejar que los ingredientes se cocinen lentamente, permitiendo que cada uno libere su esencia sin prisa.
¿Cómo lo disfrutas?
Este repollo estofado es delicioso servido como guarnición, pero su verdadero potencial se revela como relleno para empanadas, tarta salada o pasteles. Sea cual sea tu elección, te aseguro que te enamorarás de esta receta.
¿Y tú, cómo sueles preparar el repollo? ¿Tienes algún secreto familiar que lo haga especial?



