Bizcocho de vainilla casero: la receta fácil que enamorará a todos

Bizcocho de vainilla casero: la receta fácil que enamorará a todos

¿Alguna vez has deseado hornear un postre delicioso sin pasar horas en la cocina? Sabemos que el tiempo es oro, y a veces, solo quieres disfrutar de algo dulce y reconfortante sin complicaciones. Este bizcocho de vainilla es la respuesta a tus plegarias, una maravilla que parece sacada de una pastelería de lujo, pero que puedes preparar tú mismo en un santiamén.

En mi práctica como pastelero casero, me he dado cuenta de que muchos dejan de lado las recetas complejas, pensando que un postre espectacular requiere un esfuerzo titánico. ¡Nada más lejos de la realidad! Hoy te traigo una joya culinaria, un bizcocho que no solo deslumbra por su sabor y textura, sino que también es sorprendentemente fácil de hacer. Prepárate para recibir elogios en tu próxima reunión familiar o merienda con amigos.

El secreto de una vainilla que enamora

El bizcocho de vainilla es un clásico por una razón. Su historia se remonta a tiempos antiguos, cuando la vainilla era un tesoro exótico. Hoy, su aroma sutil y su sabor delicado son un emblema de celebraciones, desde cumpleaños hasta bodas. Es la base perfecta, adaptable a tus gustos: ¿quieres añadirle chocolate, frutas o frutos secos? ¡Adelante! Pero te aseguro que, tal cual, es una perdición.

Ingredientes para el bizcocho perfecto

No te dejes intimidar por la lista. Son ingredientes que probablemente ya tengas en tu despensa. Para el bizcocho necesitarás:

  • Harina de trigo: 200 g
  • Levadura en polvo: 1,25 cucharaditas
  • Sal: 1/2 cucharadita
  • Mantequilla sin sal (a temperatura ambiente): 110 g
  • Aceite vegetal: 40 g
  • Azúcar: 200 g
  • Huevos: 2 unidades
  • Extracto de vainilla: 1 cucharadita
  • Leche: 100 g
  • Yogur natural: 90 g

La magia del glaseado de mantequilla

Este glaseado es el toque de chef que eleva nuestro bizcocho a otra dimensión. Es cremoso, ligeramente dulce y tiene esa consistencia perfecta para cubrir cada rincón del pastel. Para el glaseado necesitarás:

  • Mantequilla sin sal (a temperatura ambiente): 200 g
  • Azúcar glas (o impalpable): 375 g
  • Nata para montar (con al menos 35% de grasa): 60 g
  • Extracto de vainilla: 2 cucharaditas
  • Sal: 1/2 cucharadita

Bizcocho de vainilla casero: la receta fácil que enamorará a todos - image 1

El paso a paso para un bizcocho de ensueño

Preparación de la masa

Primero, tamiza la harina junto con la levadura y la sal. En un bol aparte, mezcla el yogur y la leche. En otro bol, bate la mantequilla hasta que esté pálida y esponjosa.

Añade a la mantequilla el aceite vegetal y el azúcar. Continúa batiendo con una batidora eléctrica hasta que los cristales de azúcar se disuelvan. Mezcla los huevos con el extracto de vainilla y añádelos poco a poco a la mezcla de mantequilla, batiendo hasta obtener una masa homogénea. Por último, añade la mitad de los ingredientes secos y mezcla con movimientos envolventes.

Ahora, intercalando la mezcla de leche y yogur con el resto de los ingredientes secos, ve añadiéndolos a la masa hasta que todo esté bien integrado. No batas en exceso, solo hasta que no queden grumos.

Horneado

Divide la masa en dos moldes para bizcocho previamente engrasados y enharinados. Hornea a 170°C durante unos 30-35 minutos. Sabrás que están listos cuando al insertar un palillo en el centro, este salga limpio. Deja enfriar sobre una rejilla.

Elaboración del glaseado

Mientras los bizcochos se enfrían, prepara el glaseado. Bate la mantequilla hasta que esté bien cremosa. Añade gradualmente el azúcar glas tamizado. Incorpora la sal al final y mezcla bien.

Añade la nata montada y el extracto de vainilla. Bate todo junto hasta conseguir un glaseado suave y sedoso. ¡Cuidado! Si bates demasiado, podría cortarse.

Montaje del bizcocho

Una vez fríos los bizcochos, coloca uno sobre el plato de servir. Cúbrelo generosamente con el glaseado de mantequilla. Coloca el segundo bizcocho encima y cubre todo el pastel, incluyendo los laterales, con el resto del glaseado. Si te sientes creativo, puedes usar una manga pastelera con boquillas para decorar la parte superior.

El resultado es un bizcocho de vainilla increíblemente tierno, esponjoso y con un sabor que te transportará directo a la infancia. ¡Un postre que parece complicado pero es pura magia fácil!

¿Qué otros postres clásicos te gustaría aprender a hacer de forma sencilla? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

Scroll al inicio