¿Te suena esa tos persistente que no se va? Podría ser más que un simple resfriado. En Lituania, estamos viendo un preocupante repunte de la tos ferina, una enfermedad que muchos creían controlada. Si tienes hijos o conoces a alguien con un bebé en casa, esta información podría ser vital para protegerlos. La situación actual exige nuestra atención inmediata, ya que los números hablan por sí solos y advierten de un problema que está creciendo en silencio.
Un salto alarmante en los contagios
Los datos del Centro Nacional de Salud Pública de Lituania (NVSC) son claros: en 2024 se registraron 898 casos de tos ferina, una cifra drásticamente superior a los 7 casos de 2023 y 3 de 2022. Si bien la enfermedad tiene ciclos de auge y caída, la subida del año pasado superó todas las expectativas, eclipsando incluso picos anteriores de 2009 (233 casos) y 2012 (154 casos).
¿Por qué este incremento?
Varios factores parecen converger para crear este escenario: la disminución en las tasas de vacunación es uno de los principales sospechosos. Además, el propio ciclo natural de la enfermedad contribuye a estas oleadas, y un cambio en la forma de registrar los casos ha hecho que el seguimiento sea más eficiente y preciso.
Los niños, los más vulnerables
El 60.4% de los afectados el año pasado eran niños menores de 17 años; específicamente, 542 casos. Las tasas de vacunación infantil contra la tos ferina en Lituania no alcanzan el 95% recomendado para una inmunidad colectiva efectiva. En 2023, el nivel de vacunación en niños de 1 año cayó al 88.82%, por debajo del nivel del 90% que se mantenía hasta entonces.
“Esto es una seria advertencia de que no podremos evitar estas ondas de aumento de enfermedades. Por eso, instamos a los padres y tutores a confiar en la ciencia, consultar siempre a los médicos ante dudas y basarse en información contrastada”, afirma Daiva Razmuvienė, especialista principal del departamento de gestión de enfermedades infecciosas del NVSC.

La importancia de los refuerzos
La vacuna contra la tos ferina se administra en la infancia en varias dosis: a los 2, 4 y 6 meses, con refuerzos a los 1.5, 6-7 y 15-16 años. Sin embargo, la inmunidad, ya sea por enfermedad o vacunación, no es de por vida. Los expertos recomiendan refrescar la vacunación cada 5 a 10 años para mantener una protección óptima.
Entendiendo la tos ferina
La tos ferina es una enfermedad respiratoria infecciosa aguda caracterizada por ataques de tos espasmódica. Se transmite fácilmente por contacto cercano, al toser o estornudar. Una persona infectada puede contagiar hasta a 15 personas y ser contagiosa durante unas 3 semanas.
Más que una tos molesta: las complicaciones
Las complicaciones de la tos ferina pueden ser graves e incluir:
- Neumonía.
- Infecciones del oído medio.
- Pérdida de líquidos y deshidratación.
- Convulsiones y daño cerebral.
- Hernias y fracturas de costillas.
- Episodios de parada respiratoria, especialmente peligrosos en bebés.
En casos severos, la tos ferina puede ser mortal. Cada año se registran fallecimientos en Europa, predominantemente entre bebés demasiado pequeños para haber sido vacunados.
Una medida preventiva clave: vacunación en el embarazo
Para proteger a los recién nacidos, desde 2023 se recomienda la vacunación de mujeres embarazadas con vacunas que incluyan el componente contra la tos ferina. Esto crea un escudo protector para el bebé desde sus primeros días de vida.
Como autor de artículos que buscan inspirar y educar, he notado que la mejor manera de abordar estos temas es ofrecer información clara y práctica. La tos ferina no es un juego, y entenderla es el primer paso para combatirla. ¿Qué opinas sobre la importancia de la vacunación en la era moderna? Comparte tu punto de vista en los comentarios.



