¿Alguna vez te has preguntado quién está detrás de la compra masiva de propiedades en zonas sensibles de Lituania? La respuesta, según un grupo de parlamentarios, tiene nombres propios de países vecinos que ya no cuentan con la confianza de Vilnius. Una nueva propuesta busca cerrar la puerta a ciudadanos rusos y bielorrusos en el mercado inmobiliario lituano, y las razones son más complejas de lo que parecen a primera vista.
El debate en el Seimas: ¿Una medida necesaria o una restricción excesiva?
Un grupo de 15 diputados del partido Unión de Patriotas-Demócratas Cristianos de Lituania (TS-LKD) ha presentado una enmienda que podría cambiar radicalmente la forma en que los ciudadanos de Rusia y Bielorrusia invierten en Lituania. La propuesta, que ya se ha debatido y se volverá a presentar en la próxima sesión de primavera del Seimas, apunta directamente a la compra de bienes inmuebles (NT en lituano).
¿Quiénes se verían afectados y por qué?
La restricción se aplicaría a los ciudadanos de Rusia y Bielorrusia. La justificación principal es clara: el papel de Bielorrusia en el apoyo a la agresión militar rusa contra Ucrania y su participación en ataques híbridos contra Lituania y otros países de la UE y la OTAN. En pocas palabras, se considera que estos países son «no amistosos» y representan un riesgo para la seguridad nacional.
Si el Seimas aprueba el proyecto, solo los ciudadanos rusos y bielorrusos con permiso de residencia permanente en Lituania podrían adquirir propiedades. Aquellos con permisos de residencia temporales verían negada esta posibilidad.
Defensa estratégica: La protección de puntos clave
Pero la propuesta va un paso más allá. Se introduce un **salvaguarda adicional** para quienes deseen adquirir propiedades cerca de infraestructuras estratégicas y polígonos militares. En estos casos, incluso aquellos con permiso de residencia permanente necesitarán una aprobación explícita de las instituciones lituanas.
Las preocupaciones de los conservadores son concretas y se basan en análisis de inteligencia y experiencia internacional. Según Mindaugas Lingė, uno de los impulsores de la iniciativa, las propiedades adquiridas por ciudadanos de estos países «pueden ser una cubierta para operaciones de inteligencia a largo plazo».

En la práctica, esto podría significar:
- Recopilación de información y vigilancia de movimientos.
- Uso para fines logísticos y de coordinación.
- Almacenamiento secreto de equipos y transmisión de datos.
Las cifras no mienten: Una tendencia preocupante
Los datos del Centro de Registros son reveladores. Entre 2022 y 2024:
- Ciudadanos rusos compraron 2.814 propiedades en Lituania.
- De estas, 1.845 se encuentran a menos de 10 km de infraestructuras importantes, y 364 de ellas fueron adquiridas con permisos de residencia temporales.
- Ciudadanos bielorrusos compraron 1.834 propiedades.
- A menos de 10 km de infraestructuras clave, se registraron 1.152 compras, 556 de ellas con permisos temporales.
«Como muestran las estadísticas, los ciudadanos de Rusia y Bielorrusia compran propiedades cerca de objetos estratégicos con bastante frecuencia», señaló Lingė, subrayando la urgencia de la medida.
Una lección aprendida: Un intento anterior sin éxito
Curiosamente, esta no es la primera vez que los conservadores lituanos intentan implementar este tipo de restricciones. Hace un año, presentaron una propuesta similar al Seimas, pero no obtuvieron el apoyo político necesario. Ahora, con la situación geopolítica intensificada, esperan que esta vez la iniciativa tenga más éxito.
Esta situación nos invita a reflexionar sobre la seguridad nacional y cómo las inversiones inmobiliarias pueden tener implicaciones que van mucho más allá de lo puramente económico. ¿Qué opinas sobre estas restricciones? ¿Crees que son un paso necesario para proteger a Lituania?



