Parece que algo está cambiando en la percepción del riesgo en los países bálticos. Un reciente estudio revela una caída alarmante en el número de lituanos que consideran a Rusia una amenaza directa. Si bien la cautela es vital, esta disminución plantea preguntas importantes sobre la seguridad y la memoria colectiva. ¿Estamos bajando la guardia demasiado pronto?
En mi práctica como analista de geopolítica, he notado cómo las percepciones de amenaza pueden fluctuar, a menudo influenciadas por la distancia temporal y el cansancio informativo. Sin embargo, los fundamentos de la seguridad nacional no cambian tan fácilmente como la opinión pública. Es crucial entender qué hay detrás de esta tendencia antes de que sea demasiado tarde.
La marea baja de la preocupación
El Barómetro de Sostenibilidad Democrática de 2026, presentado por el Centro de Estudios de Geopolítica y Seguridad, arroja datos que invitan a la reflexión. Por primera vez desde que se realizan estos estudios, menos del 70% de los lituanos cree que Rusia representa un peligro directo para los países bálticos. Específicamente, solo el 41,8% está completamente de acuerdo con esta afirmación, y un 26,2% está más bien de acuerdo.
El Dr. Mažvydas Jastramskis, autor del estudio, señala una caída del 8,1% desde 2024. Esta no es solo una cifra; es un indicador de un posible cambio en la mentalidad colectiva. «La parte de quienes piensan que Rusia plantea un peligro directo para los países bálticos es, por primera vez desde que comenzamos nuestra investigación, menor al 70%», aclara Jastramskis.
¿Y Ucrania? La ayuda también disminuye
La tendencia a la baja no se detiene ahí. Por primera vez en cuatro años, la opinión de que Lituania debería ayudar a Ucrania en todos los sentidos posibles ya no cuenta con una mayoría absoluta, descendiendo del 49,9% en el año anterior a un 43,8% ahora. Este descenso, aunque menor, suma a la imagen de una sociedad que podría estar reevaluando sus prioridades o, quizás, sucumbiendo a la fatiga de crisis.
En contraste, la mayoría de los ciudadanos lituanos sigue considerando que Bielorrusia representa un peligro directo para Lituania (54,3%). Sin embargo, esta cifra es inferior a la evaluación de la amenaza proveniente del Kremlin (68%).
El Índice de Percepción de Amenaza Rusa en sus mínimos
Las cifras son contundentes: el índice de percepción de la amenaza rusa se sitúa actualmente en 64,8, el valor más bajo desde que se comenzó a investigar sistemáticamente estos temas en 2022. Esto indica que, si bien el nivel de conciencia sigue siendo suficiente, la tendencia de mejora que se observaba desde 2022 empieza a revertirse hacia un deterioro.
¿Quiénes están menos alerta?
El estudio revela que los habitantes con educación superior perciben mejor la amenaza rusa. En cuanto a grupos de edad, no hay tendencias claras, pero se destaca que el índice promedio del grupo de 26 a 35 años es mayor que el de los mayores.
La influencia de la valoración del período soviético sigue siendo notable:
- Aquellos que valoran negativamente el período soviético tienen un promedio más alto de más de 20 puntos en el índice (72,7).
- En comparación, los que lo valoran positivamente obtienen un 49,4.
- Los grupos neutrales (57,1) y los que no saben (59,7) se quedan considerablemente atrás.
Resistencia a narrativas orientales: un panorama complejo
En cuanto a la resistencia a las narrativas económicas de Oriente, los resultados muestran que la mayoría de los encuestados considera que el conflicto con Rusia perjudica la economía de Lituania (59,2%). No obstante, esta cifra ha disminuido del 52,2% al 44,5% en comparación con el año pasado.
Paralelamente, menos personas (un -7,8%) piensan que la falta de relaciones con China perjudica a Lituania. Los investigadores señalan que la formulación del término «conflicto» por «falta de relaciones» pudo haber mejorado la precisión del reflejo de la situación actual.

A pesar de estas fluctuaciones, un matiz importante es que los partidarios de estas narrativas siguen siendo considerablemente más numerosos que quienes las rechazan rotundamente.
El índice de resistencia: ¿estancado en el tiempo?
El índice de Resistencia a la Atracción Económica del Autoritarismo se mantiene en 46,8, prácticamente igual que cuando se comenzaron a medir estos indicadores en 2022 (entonces era 47,1). En términos estadísticos, no ha habido cambios significativos en cuatro años.
Los más vulnerables a las narrativas de los países orientales son los encuestados de mayor edad. Por otro lado, tener educación superior aumenta la resistencia a las narrativas económicas, al igual que la percepción de la amenaza rusa. También se constata que los habitantes de las grandes ciudades son más resistentes a este tipo de narrativas.
Como en estudios anteriores, el período soviético marca las mayores diferencias. Aquellos que valoran negativamente el período soviético son más propensos a la resistencia (promedio del índice de 54,3), mientras que los que lo valoran de forma neutral (39,2) y positiva (33,4) caen en la zona de atracción del autoritarismo.
Resistencia política versus económica
Afortunadamente, los ciudadanos lituanos son más resistentes a las narrativas políticas de los países orientales que a las económicas. El estudio confirma que la resistencia a las narrativas de propaganda política es mayor que a la económica.
China y la memoria reciente
La única afirmación que todavía genera más apoyo que desacuerdo es el deterioro de las relaciones con China, con un 40% de los encuestados que aprueban que Lituania es la culpable. Sin embargo, esto es significativamente menor que en 2022, cuando esta narrativa contaba con el apoyo de aproximadamente el 56,3% de los encuestados. Se observa una tendencia a la baja que probablemente se deba al paso del tiempo.
Además, los ciudadanos, al igual que en años anteriores, discrepan claramente de que Rusia defienda valores tradicionales en el mundo (62,3%) y de que los informes sobre crímenes rusos puedan ser falsificados (56,2%). En consecuencia, más de la mitad no considera que Lituania esté implementando los intereses de Estados Unidos (EE. UU.) y provocando la guerra en Ucrania (53,6%), ni que la guerra haya sido instigada por la OTAN y EE. UU. (51,4%).
Metodología del estudio
El Barómetro de Sostenibilidad Democrática se presenta anualmente para medir, evaluar y comparar de forma continua las actitudes de los ciudadanos lituanos hacia la democracia y su resistencia a la propaganda de los países orientales autoritarios.
Durante el estudio, se calculan dos índices clave basados en datos de encuestas representativas. El Índice de Sostenibilidad Democrática mide el apoyo de los ciudadanos lituanos a los institutos de democracia liberal, su disposición a defender la democracia mediante protestas, su satisfacción con el funcionamiento de la democracia y su confianza en las instituciones estatales.
Por su parte, el Índice de Resistencia a la Propaganda Oriental evalúa cómo los ciudadanos perciben la amenaza rusa y su propensión a apoyar las narrativas propagandísticas de los regímenes autoritarios de Rusia y China, tanto económicas como políticas.
En la investigación se encuestó a 1015 personas de entre 18 y 75 años.
Y tú, ¿cuánto tiempo crees que deberíamos mantener viva la memoria de las amenazas que enfrentamos? Comparte tu opinión en los comentarios.



