Vilma: Una noche en el "Maleficio del Belvedere" la hizo saltar de la cama

Vilma: Una noche en el «Maleficio del Belvedere» la hizo saltar de la cama

¿Alguna vez has sentido que tu vida es demasiado predecible? Vilma, participante de un reality show de terror, descubrió que la adrenalina y el miedo pueden ser compañeros inesperados, pero también catalizadores de la creatividad. Si alguna vez te has preguntado cómo reaccionarías ante lo desconocido, esta historia te revelará que incluso en la oscuridad más profunda, puede surgir una luz. Continúa leyendo para descubrir cómo una experiencia aterradora la obligó a enfrentar sus miedos y despertar un talento oculto.

Más allá de las cámaras: Una actriz buscando su voz

Vilma no es ajena al mundo del espectáculo. Durante años, ha sido parte de la industria cinematográfica, no solo como espectadora sino como figura activa en producciones. Sin embargo, su participación en el reality de terror «Maleficio del Belvedere» fue una decisión audaz y espontánea.

Un deseo de protagonismo

«Durante muchos años actué en multitudes de cine y observé cómo nacen las películas. Pero con el tiempo, surgió el deseo de ir más allá de los papeles episódicos, quería no solo estar de fondo, sino tener mi propio diálogo», comparte Vilma. Este anhelo se extendió a su vida personal, queriendo pasar de ser una observadora a una participante activa en experiencias que la sacaran de su zona de confort.

La llamada de lo desconocido

Cuando vio la oportunidad de registrarse para un reality show de terror, la decisión fue casi instantánea. A pesar de esto, durante la primera etapa de selección, Vilma no albergaba grandes expectativas: «Pensé: si funciona, será divertido, pero si no, tampoco pasa nada. Sin embargo, al pasar de una etapa de selección a otra y finalmente recibir la carta de felicitación, me alegré mucho», confiesa.

La vida sin el tic-tac del reloj

Al llegar a la mansión, los participantes se encontraron con un desafío inmediato: vivirían en una habitación común, sin ventanas, relojes ni teléfonos. La desconexión del mundo exterior y el alojamiento compartido, paradójicamente, fortalecieron los lazos entre ellos.

El tiempo se diluye

«El tiempo en la mansión pareció ralentizarse. Durante todo el proyecto, fue casi imposible saber qué hora del día era», recuerda Vilma. La comida se convirtió en la única referencia temporal: «Solo sabíamos esto: ahora es el desayuno o la cena», ríe.

Apoyo en la adversidad

Sin distracciones externas, los concursantes pasaban sus horas libres comunicándose constantemente. Durante las pruebas, se brindaban apoyo mutuo. Aunque cada uno deseaba ganar, el valor principal residía en la experiencia: «Lo más importante es participar y ponerse a prueba», afirma Vilma.

La noche que la hizo saltar de la cama

Vilma relata que el juego comenzó incluso antes de encender las cámaras. Nada más entrar, los participantes empezaron a descifrar signos en las paredes, especulando si serían las primeras pistas del proyecto. El antiguo caserón del Belvedere parecía impregnado de historia y de las vivencias de quienes lo habían habitado, alimentando la curiosidad de Vilma: «¿Qué pasará después? ¿Qué más veremos?».

Un susto instintivo

Confiesa que las noches en la mansión cobraban vida con sonidos, pero el cansancio solía vencer a la curiosidad. Hasta una noche en particular. «De repente, algo explotó. Ni siquiera entendí cómo salté de la cama, fue un puro instinto de supervivencia incluso durmiendo», recuerda, y su corazón late más rápido al revivir aquel susto nocturno.

¿Dónde están los límites del juego?

El programa estuvo lleno de desafíos, pero Vilma destaca algunos que la impactaron profundamente: gusanos, babosas, cucarachas y los gritos de ayuda de un compañero de equipo.

Vilma: Una noche en el

La tortura invisible

«Entré con los ojos vendados, y antes de que pudiera procesar dónde estaba, me sentaron a una mesa para realizar una tarea. No podía girarme, aunque a mis espaldas, mi compañero de equipo: sollozaba constantemente, gritaba – estaba siendo torturado. Mi tarea era encontrar las palabras correctas en un libro, un libro que solo contenía palabras», ríe Vilma, pero se pone seria al recordar: «La sensación de que estaba sucediendo algo desagradable detrás de mí, y yo no sabía qué ni podía ayudar, fue lo peor».

Superando el miedo con determinación

A pesar de la presión, Vilma se mantuvo firme, intentando seguir las reglas y completar las tareas. Cuando se le pregunta qué la ayudó a vencer sus miedos, responde con sinceridad: «El dinero y la mentalidad de que yo puedo. Después de todo, para eso vine a este proyecto: para ponerme a prueba».

Cuando la experiencia se convierte en versos

El tiempo sin teléfono, reloj ni contacto con el mundo exterior despertó en Vilma un antiguo pasatiempo: escribir poesía. Dado que en la mansión solo tenían compañía mutua, desafíos y camas, pero no papel ni bolígrafos, Vilma, al regresar a casa, agarró una libreta y plasmó sus vivencias en forma de versos:

  • El secreto del Belvedere, como noche negra y oscura.
    El camino a la mansión es arduo, sigilosamente peligroso.
    Algunos héroes en secreto, decidieron visitarlo.
    Los fantasmas vuelan fríos, solo por las noches algo golpea con furia.

  • Un gran cuadro en la habitación, permanecerá en la memoria de todos.
    Hay muchos salones, habitaciones, que esconden historias profundas.
    Largas los corredores de sótanos, con encantos oscuros,
    Tortuosos y confusos, a veces incluso espeluznantes.

  • Pero cuando te acostumbras, entiendes, que allí se puede vivir.
    Haráis amigos con los fantasmas y reinarás tranquilamente allí.

– Vilma Kaukarienė.

«Crear placer para el espectador a través de mi sufrimiento»

Al preguntarle a Vilma qué significa para ella el «Maleficio del Belvedere», responde con filosofía: «Como una maldición para experimentar todo en el mundo real. En el reality show ‘Maleficio del Belvedere’, crear placer para el espectador a través de mi sufrimiento», sonríe Vilma.

A veces, para vivir una aventura, basta una sola decisión: dejar de dudar. La historia de Vilma lo demuestra: el terror puede transformarse en creatividad y el miedo, en poesía.

¡El primer reality show de terror ya está en pantallas!

Mira «Maleficio del Belvedere» los sábados a las 21:00 en Delfi TV.

¿Te atreverías a participar en un desafío así? ¡Cuéntanos en los comentarios qué harías tú!

Scroll al inicio