8 de marzo: ¿Símbolo de lucha o vestigio soviético?

8 de marzo: ¿Símbolo de lucha o vestigio soviético?

Hoy en día, el 8 de marzo evoca imágenes de flores y felicitaciones a las mujeres. Sin embargo, la historia detrás de esta fecha es mucho más compleja de lo que parece. Lejos de ser solo una celebración romántica, el Día Internacional de la Mujer fue, tanto a nivel global como en la Unión Soviética, una herramienta política. Pasó de ser un estandarte en la lucha por los derechos a convertirse en un pilar de la propaganda soviética que intentaba glorificar la supuesta «liberación de la mujer soviética».

Los orígenes confusos de la celebración

La historia del Día Internacional de la Mujer es, para ser honestos, bastante enredada. A menudo se dice que sus raíces se remontan a una huelga de trabajadoras textiles en Nueva York el 8 de marzo de 1857. Se dice que protestaron por los bajos salarios, las largas jornadas laborales y la creciente carga de trabajo. Sin embargo, algunos historiadores franceses **dudan de esta versión del origen**, sugiriendo que la huelga podría haber sido inventada para darle a la festividad un pasado convincente y menos «socialista».

La verdadera semilla: Clara Zetkin y el movimiento obrero

Según la historiadora Temma Kaplan, la historia real del Día Internacional de la Mujer comienza en julio de 1889. Fue entonces cuando Clara Zetkin, editora del periódico de las mujeres del Partido Socialdemócrata Alemán, «Gleichheit», asistió a un mitin en Francia. Allí, los grupos de izquierda reunidos abogaron por una manifestación el 1 de Mayo en defensa de los derechos de los trabajadores. Mientras tanto, Zetkin sentó las bases para que finalmente se declarara el Día de la Mujer como una celebración comunista.

Por su parte, en febrero de 1909, en Estados Unidos, surgió un movimiento por los derechos de las mujeres organizado por Theresa Malkiel, una activista del Partido Socialista de América y refugiada rusa. Los socialistas estadounidenses declararon el último domingo de febrero como el Día Nacional de la Mujer. La elección del domingo no fue casual: era el único día libre para los trabajadores.

El 8 de Marzo como catalizador de cambio

Con el paso de los años, esta festividad se convirtió en un poderoso altavoz para que las mujeres expresaran sus opiniones y protestaran contra la Primera Guerra Mundial. Por ejemplo, en marzo de 1917, una celebración del día de guerra en Petrogrado, Rusia, encendió la chispa de la revolución. Decenas de miles de mujeres se reunieron para conmemorar la fecha, pero también para exigir el fin de la Primera Guerra Mundial y protestar contra la escasez de alimentos. La manifestación se transformó en una huelga masiva.

  • El movimiento creció hasta contar con 150.000 trabajadoras en huelga en pocos días.
  • Finalmente, incluso el ejército ruso se unió a las manifestantes, retirando su apoyo al Zar Nicolás II.

Sin embargo, tras la Segunda Guerra Mundial, la festividad adquirió un nuevo impulso y **perdió muchas de sus conexiones con el socialismo y la política radical**. Cuando el movimiento de liberación de la mujer se extendió por todo el mundo en la década de 1970, las Naciones Unidas declararon 1975 como el Año Internacional de la Mujer y celebraron esta fecha por primera vez. Dos años después, en 1977, el 8 de marzo fue declarado Día Internacional de la Mujer.

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El 8 de Marzo en la era soviética

Mientras tanto, en la Rusia soviética, el Día de la Mujer fue reinterpretado de acuerdo con los estándares ideológicos promovidos por el país. Aunque el 8 de marzo se convirtió oficialmente en fiesta en la Unión Soviética solo en 1966, declarándose día no laborable, sus orígenes se remontan a los eventos globales por los derechos de las mujeres. El impacto de la huelga de mujeres de 1917 en el Imperio Ruso sentó las bases para las prácticas de celebración del 8 de marzo.

Ya en la década de 1920, el periódico «Pravda» proclamaba que «para erradicar la explotación de la mujer, es necesario derrotar al capitalismo» y «ayudar a la trabajadora de los países capitalistas a luchar por el socialismo». Las mujeres eran felicitadas en la prensa soviética con frases como: «Feliz día, queridas camaradas», «Gloria y honor a las constructoras del comunismo, luchadoras por la paz».

En años posteriores, el 8 de marzo se convirtió en un día en que los trabajadores celebraban reuniones solemnes en las fábricas, discutiendo los logros de las mujeres en la industria soviética. Una práctica especialmente popular para conmemorar el 8 de marzo fue la entrega de postales a las mujeres, que a menudo mostraban flores y felicitaciones. Además, se cree que la esposa de Vladimir Lenin sugirió regalar flores de mimosa a las mujeres en esta ocasión, ya que **era difícil encontrar otras flores en la URSS durante esa temporada**.

¿Deberíamos seguir celebrando el 8 de Marzo?

En esencia, detrás de todos estos adornos externos se escondía una narrativa ideológica soviética mucho más profunda. En la Unión Soviética, el 8 de marzo no era solo una fiesta, sino una idea para formar la imagen «correcta» de la mujer: la constructora diligente del comunismo. Este día también se utilizaba para resaltar la supuesta superioridad de la URSS sobre Occidente. La propaganda repetía constantemente que en los países capitalistas las mujeres seguían siendo oprimidas, mientras que en la URSS supuestamente se había alcanzado la verdadera igualdad.

Por lo tanto, el 8 de marzo se convirtió en una oportunidad para mostrar los «logros del sistema», **aunque la discriminación y los roles de género conservadores nunca desaparecieron en la vida cotidiana**. Y, por supuesto, en Lituania, al igual que en otros países postsoviéticos, la percepción de esta fecha todavía se enfrenta a una carga histórica ambigua. Por un lado, el 8 de marzo es inseparable del movimiento mundial por los derechos de las mujeres. Por otro lado, muchos aún lo recuerdan como una celebración ideológica soviética **donde las flores y las sonrisas a menudo opacaban las verdaderas causas de la lucha por la igualdad**.

Precisamente debido a este pasado complicado, hoy en día se discute cada vez más qué significado debería adquirir el 8 de marzo en Lituania. ¿Qué representa para ti hoy? ¿Es un día de lucha, de reconocimiento o simplemente una tradición que merece ser reevaluada?

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