Las señales que indican si debes tirar el producto o no
En casi todos los hogares hay siempre alguna botella o bote que termina olvidado en la nevera después de una barbacoa o una cena con amigos. Nadie le presta demasiada atención: se cierra el tapón, vuelve a su sitio en el estante y la vida continúa.
Sin embargo, lo que hay dentro puede cambiar bastante más de lo que imaginamos.
Según los expertos en seguridad alimentaria, varios productos merecen una revisión cuidadosa una vez abiertos. Algunos aguantan durante mucho tiempo sin problema, pero otros pueden volverse peligrosos si se conservan demasiado tiempo o en condiciones inadecuadas.
Alimentos con los que debes tener especial cuidado
La mayonesa es uno de los productos que exige mayor precaución. Al contener huevo en su composición, un envase abierto debería consumirse en un plazo aproximado de dos meses, siempre que se haya mantenido refrigerado en todo momento.
Si el bote ha permanecido fuera de la nevera durante varias horas, el riesgo de proliferación bacteriana aumenta considerablemente. Lo mismo ocurre cuando se ha superado la fecha de consumo preferente. Los especialistas advierten especialmente sobre el peligro de salmonela.
El olor y el sabor son señales clave. Si algo no parece estar bien, lo más prudente es no utilizar la mayonesa.
Las salsas de nata y los aliños para ensaladas también se encuentran entre los productos que pueden deteriorarse con rapidez tras abrirlos. Muchos de ellos contienen huevo o lácteos, lo que facilita el crecimiento bacteriano si no se almacenan correctamente. En estos casos, el límite habitual es también de aproximadamente dos meses desde la apertura del envase.
Cuándo debes tirar el producto a la basura
El kétchup, la salsa barbacoa y la salsa cóctel suelen aguantar bastante más tiempo. Su contenido en azúcar y conservantes las hace más resistentes, aunque tras abrirlas conviene consumirlas en un período de unos seis meses.
La presencia de moho, cambios de color o un olor fuerte y desagradable son señales inequívocas de que hay que tirar el bote de inmediato.
La mostaza y la salsa Worcestershire tienen generalmente una larga vida útil gracias a su elevado contenido en vinagre. Sin abrir, pueden conservarse en algunos casos hasta tres años.
Una vez abiertas, la calidad va disminuyendo poco a poco. Pasado aproximadamente un año, conviene prestar especial atención al olor y al sabor antes de usarlas.
La salsa de soja también tiene una gran durabilidad por su alto contenido en sal. Cerrada puede mantenerse en buen estado hasta tres años, pero una vez abierta se recomienda consumirla en el plazo de un año.
Aquí aplica la misma regla sencilla que con el resto de productos. Si huele de forma diferente a lo habitual, lo mejor es no utilizarla.



