El primer empleo se ha convertido en un cuello de botella
Para muchos universitarios británicos, dar ese primer paso hacia el mundo laboral ya no se parece a abrir una puerta. Se parece más bien a intentar pasar por un embudo cada vez más estrecho.
Según datos de Adzuna, un motor de búsqueda de empleo británico que rastrea las ofertas publicadas, el número de vacantes para recién graduados ha caído de forma drástica. En septiembre de 2016 existían 49.069 puestos disponibles para este perfil. En septiembre de 2025, esa cifra se había desplomado hasta los 13.754.
Andrew Hunter, cofundador de Adzuna, lo describió como el mercado más complicado para recién graduados que había visto jamás.
Menos puestos, más candidatos compitiendo por ellos
El problema va más allá del simple recuento de ofertas. Datos del Instituto de Empleadores de Estudiantes revelaron que, de media, cada puesto para graduados atrajo a 140 candidatos durante 2025. En sectores como el comercio minorista, los bienes de consumo y el turismo, esa cifra ascendió hasta los 290 aspirantes por vacante.
Ese mismo informe señalaba que más de un millón de personas completaron estudios de grado, máster o diploma durante el curso 2023-24, lo que ha generado una bolsa de candidatos cualificados mucho mayor compitiendo por un número menor de puestos de entrada.
Para el candidato individual, esto significa que un buen expediente académico quizás solo sirva para no quedar descartado de inmediato, pero no para destacar entre la multitud.
La inteligencia artificial transforma el proceso de selección
La inteligencia artificial está influyendo en ambos lados del proceso de contratación. Los candidatos pueden enviar solicitudes con mayor rapidez, mientras que los empleadores recurren a herramientas automatizadas de cribado para gestionar el volumen masivo de candidaturas que reciben.
Sally Wynter, fundadora de Hunch, explicó que estos sistemas escanean los currículums en busca de términos que coincidan con las habilidades y características mencionadas en la oferta de empleo.
Esto convierte los currículums genéricos en un riesgo real. Los recién graduados deben personalizar cada versión de su CV, incorporar palabras clave relevantes de la descripción del puesto y respaldar sus afirmaciones con evidencias concretas: cifras, responsabilidades asumidas o resultados obtenidos.
La experiencia puede venir de trabajos cotidianos
Stephen Isherwood, del Instituto de Empleadores de Estudiantes, fue muy claro al respecto: «Todos van a tener credenciales académicas muy similares, así que eso no marcará la diferencia. Lo que necesitas para destacar son habilidades que te hagan empleable.»
Los trabajos a tiempo parcial, el voluntariado y la participación en asociaciones estudiantiles pueden resultar muy valiosos si se presentan de forma adecuada. Un turno trabajando en un bar, un cargo en una asociación o la gestión de las cuentas de un equipo deportivo universitario pueden demostrar capacidades como la atención al cliente, la organización, la comunicación o la comprensión comercial.
El paso clave es transformar cada experiencia en evidencia concreta: qué hiciste exactamente, qué cambió gracias a ello y qué resultado se obtuvo.
No depender solo de las ofertas publicadas
Varios expertos instaron a los graduados a no limitarse a responder a las vacantes anunciadas públicamente. Contactar directamente con personas dentro de las empresas puede ayudar a que un candidato sea visible antes incluso de que un puesto se publique formalmente.
LinkedIn también fue señalado como una herramienta fundamental para mantener el contacto con empleadores, antiguos alumnos y reclutadores tras prácticas, eventos o ferias de empleo.
Para aquellos graduados que solo reciben silencio tras enviar decenas de solicitudes, el mensaje es claro: busca de forma selectiva, adapta cada currículum, no dejes de desarrollar competencias y apuesta por generar conversaciones reales, en lugar de limitarte a rellenar formularios en línea.



