Un error que casi todo el mundo comete al llegar a casa
Muchos cometemos el mismo fallo nada más cruzar la puerta con una hogaza recién comprada. El aroma llena toda la cocina y la tentación es enorme, pero lo que hacemos a continuación puede marcar la diferencia entre un pan que dura días y uno que se echa a perder en horas.
Hay algo muy especial en el pan fresco por la mañana, en la comida o como acompañamiento de la cena. Y si el fin de semana se acerca, lo habitual es traer algo especialmente bueno de la panadería.
Sin embargo, apenas unos días después, muchos se encuentran con un pan reseco o lleno de moho sobre la encimera. Una sensación frustrante que hace que parezca dinero tirado a la basura.
El precio del pan no para de subir
Los precios del pan y la bollería han ido aumentando considerablemente. Un buen pan de masa madre puede costar hoy una cantidad nada despreciable. Por eso, cada vez más personas intentan sacarle el máximo partido al pan que traen a casa.
Según los panaderos, el problema casi nunca está en el pan en sí, sino en los hábitos cotidianos en la cocina a los que nadie presta atención.
Cómo conservar el pan correctamente
Lo más habitual es meter el pan directamente en una bolsa de plástico o cerrarlo en una panera en cuanto se llega de la tienda. Sin embargo, según los expertos panaderos, esto provoca que la humedad quede atrapada rápidamente, haciendo que la corteza pierda toda su textura crujiente.
En cambio, los especialistas recomiendan dejar que el pan se enfríe durante unas horas sobre una rejilla o en una superficie abierta. Cuando el aire puede circular alrededor del pan, la corteza se mantiene crujiente durante mucho más tiempo.
Los métodos tradicionales siguen siendo de los más eficaces. Un paño limpio de cocina, ya sea de algodón o de lino, junto con una buena panera, ofrece resultados excelentes. Además, varios panaderos destacan las bolsas de tela modernas, que permiten que el pan respire sin que se seque demasiado rápido.
El frigorífico, peor enemigo del pan
El frigorífico no es una buena solución, aunque mucha gente lo crea así. Las temperaturas bajas aceleran el proceso de endurecimiento y resequedad del pan, en lugar de conservarlo fresco. Por eso, los panaderos recomiendan guardar el pan siempre a temperatura ambiente.
Cómo hacer que el pan dure más tiempo
Si sabes de antemano que no vas a consumir todo el pan, el congelador es la mejor opción según los expertos. Lo ideal es cortarlo en rebanadas antes de congelarlo y guardarlo en porciones pequeñas. Así puedes sacar exactamente la cantidad que necesitas en cada momento.
Unos minutos en el horno pueden hacer que el pan descongelado recupere una textura sorprendentemente parecida a la del pan recién hecho.
«Lo mejor es, naturalmente, no comprar más pan del que se va a consumir. El pan se conserva fresco durante más tiempo si se va cortando poco a poco y no se deja rebanado sin necesidad», señala la panadera Ivana Drobná.
Los panaderos también recomiendan limpiar la panera con regularidad, para que las migas antiguas no generen humedad y favorezcan la aparición de moho.



