Los precios de la electricidad vuelven a subir
Tras un comienzo de año marcado por una tendencia general a la baja en las tarifas eléctricas, la situación ha dado un giro inesperado. Lo que parecía una mejora sostenida se ha revertido en las últimas semanas.
En enero, el precio puro de la electricidad —calculado como promedio entre las dos zonas tarifarias de Dinamarca— se situaba en 0,81 coronas por kWh. En abril había bajado hasta los 0,61 coronas por kWh, una caída notable que generó cierto optimismo entre los consumidores.
Sin embargo, en mayo el precio repuntó hasta los 0,75 coronas por kWh, lo que representa un incremento de casi el 24% respecto al mes anterior. Un salto que no ha pasado desapercibido.
Varios factores presionan el precio al alza
Mads Brøgger, director del área de energía de Norlys, ha ofrecido una explicación detallada sobre las causas de esta subida. Según él, no hay un único motivo, sino una combinación de circunstancias que confluyen al mismo tiempo.
«Hemos observado una producción más baja de lo habitual procedente de molinos de viento y paneles solares en gran parte de Europa. Al mismo tiempo, las reservas de agua en Suecia y Noruega se encuentran en niveles bajos», señala Brøgger.
A esto se suma otro elemento clave: tanto Suecia como Finlandia tuvieron algunas de sus centrales nucleares paradas por mantenimiento durante períodos de mayo, lo que redujo aún más la oferta de electricidad disponible en la región y empujó los precios daneses hacia arriba.
El gas natural como referencia de precio
«En Dinamarca somos afortunados porque la mayor parte de nuestra electricidad proviene de fuentes renovables como el sol y el viento. Pero en los períodos en que nos vemos obligados a complementar ese suministro con electricidad procedente de centrales de gas, son los precios del gas natural los que marcan el nivel tarifario», explica el director.
Y ahí entra otro factor de peso: la situación sin resolver en Oriente Medio lleva tiempo ejerciendo presión sobre los precios del gas, y esa tensión se traslada directamente al mercado eléctrico. «Es esa combinación de circunstancias la que está empujando los precios hacia arriba», concluye Brøgger.
Diferencias entre las zonas DK1 y DK2
Si se analizan por separado las dos zonas tarifarias danesas —DK1 al oeste del Gran Belt y DK2 al este—, los datos presentan ligeras variaciones entre sí.
Mientras que en DK1 los precios fueron cayendo mes a mes durante el inicio del año, en DK2 la electricidad se encareció entre enero y febrero antes de seguir la misma tendencia descendente. Además, la subida de mayo partió de un nivel más bajo en DK2 que en DK1.
Estas diferencias se explican principalmente por las distintas conexiones de cada zona. DK1 está más integrada con los mercados de Alemania, los Países Bajos y Bélgica, mientras que DK2 está más vinculada a los países escandinavos.
Grandes variaciones a lo largo del día
Los datos de mayo revelan también que las diferencias de precio según la hora del día siguen siendo muy pronunciadas. No todas las horas cuestan lo mismo, ni de lejos.
Durante ese mes, la electricidad resultó más barata a mediodía, con un precio medio de alrededor de 0,25 coronas por kWh hacia las 13:00 horas. En cambio, la hora más cara fue las 20:00, cuando el precio promedio alcanzó las 1,30 coronas por kWh.
Dicho de otro modo: en la franja horaria más costosa, la electricidad fue más de cinco veces más cara que en la más económica. Una diferencia que no es menor.
Cómo puede ahorrar el consumidor
«Estas grandes oscilaciones indican que todavía existe un potencial considerable de ahorro para quienes sean capaces de desplazar parte de su consumo hacia las horas más baratas», afirma Mads Brøgger.
El director pone ejemplos concretos y prácticos: cargar el coche eléctrico, poner la lavadora o el lavavajillas en momentos de menor demanda puede marcar una diferencia real en la factura mensual. «Como cliente, no puedes controlar el mercado eléctrico, pero en muchos casos sí puedes decidir cuándo consumes la electricidad», concluye.



