Una factura invisible que pocos conductores tienen en cuenta
Cuando se destina una gran suma de dinero a un vehículo nuevo, el diseño y el placer de conducción suelen acaparar toda la atención. Sin embargo, existe un coste que muchos compradores pasan por alto por completo.
El precio de un coche nuevo empieza a caer en el mismo instante en que recibes las llaves. Y los primeros años pueden resultar especialmente devastadores para el bolsillo cuando llega el momento de vender.
Los modelos más caros son los más perjudicados
Un nuevo análisis elaborado por la empresa CarVertical ha estudiado la depreciación de numerosos vehículos populares a lo largo de un período de cinco años. Las conclusiones son claras: los coches de lujo y los modelos eléctricos son los que sufren las pérdidas económicas más severas.
El experto en mercado automovilístico Matas Buzelis, de CarVertical, lo advierte sin rodeos: «Si adquieres un modelo que se ha depreciado con fuerza y más adelante quieres venderlo, debes estar preparado para asumir pérdidas económicas considerables.»
En el panorama europeo, las marcas de lujo encabezan la lista de los peores resultados. El Jaguar I-Pace pierde nada menos que el 73% de su valor en los primeros cinco años de circulación.
Le sigue de cerca el Land Rover Range Rover, con una caída del 70%, mientras que el Nissan Leaf se deprecia un 62% en el mismo periodo.
Los coches más asequibles resisten mejor el paso del tiempo
Los datos revelan un patrón muy claro que cualquier comprador debería tener presente. Los vehículos de precio más moderado demuestran ser notablemente más resistentes a esa caída de valor silenciosa e inevitable.
La razón es doble: un precio de compra inicial más bajo y una demanda sostenida en el mercado de segunda mano. Además, según Juho Koivurova, director de la empresa Tiedot Yhtiöt, especializada en historiales de servicio de vehículos, el valor residual también depende del nivel de equipamiento y de contar con un historial de mantenimiento transparente y documentado.
Entre los coches que mejor aguantan la depreciación destaca el Kia Soul, cuya pérdida de valor se limita al 50% en cinco años. Modelos compactos como el Peugeot 308 y el Fiat 500 también mantienen una parte razonable de su precio inicial, con caídas del 51% y el 52% respectivamente.
¿Qué conclusión práctica se puede extraer?
Si estás pensando en comprar un vehículo y planeas venderlo en unos años, la depreciación debe figurar en tus cálculos desde el primer momento. Un coche más barato puede resultar, a largo plazo, una decisión financiera mucho más inteligente que uno de lujo cuyo valor se evapora a gran velocidad.



