Donald Trump ha exigido que varios de los procesos judiciales más mediáticos que pesan sobre él sean archivados definitivamente.
Trump señala a Cohen como testigo clave
En una publicación reciente en Truth Social, el expresidente afirma que nueva información aportada por su antiguo abogado Michael Cohen socava los cimientos mismos de dichos casos. Trump dirige sus críticas más duras tanto contra la fiscal general de Nueva York, Letitia James, como contra el fiscal del distrito de Manhattan, Alvin Bragg.
Según Trump, Cohen ha retractado partes fundamentales de su testimonio anterior y ha alegado además que fue presionado por los fiscales para declarar en su contra. El expresidente describe estos procesos judiciales como políticamente motivados y sostiene que, desde el principio, se sustentaban casi por completo en las declaraciones de Cohen.
En su publicación, Trump argumenta que Cohen fue el testigo más determinante en todos los procedimientos legales emprendidos contra él. Recuerda que la propia fiscalía reconoció en su momento el papel central que Cohen desempeñó cuando se abrieron los casos. Si la credibilidad de ese testigo queda ahora en entredicho, razona Trump, ya no existiría base alguna para continuar adelante con los procesos.
El expresidente califica las investigaciones de «cacerías de brujas políticas» y sostiene que han erosionado gravemente la confianza de la ciudadanía en el sistema judicial estadounidense. Cabe señalar, no obstante, que fiscales y tribunales han rechazado en repetidas ocasiones acusaciones similares sobre una supuesta motivación política detrás de estos procedimientos.
Exige el archivo inmediato de los casos
Trump va más allá en su publicación y afirma que tanto la Constitución de Estados Unidos como los principios del Estado de derecho obligan a archivar estos casos sin más dilación. Sostiene además que quienes, a su juicio, han instrumentalizado el sistema judicial deberían rendir cuentas por ello.
En el mismo texto se declara inocente y denuncia haber sido tratado de forma injusta durante los años en que varios procesos legales transcurrieron en paralelo a sus campañas políticas. Concluye expresando su confianza en que los tribunales adopten decisiones que, a su entender, estén en consonancia con la ley y la justicia.
Este nuevo pronunciamiento llega en un momento en que las batallas jurídicas y políticas en torno al expresidente siguen ocupando un lugar central en el debate político estadounidense, sin señales de que la controversia vaya a remitir en el corto plazo.



