No enfrías la casa, evitas que se caliente
Durante el verano, la mayoría reaccionamos cuando el calor ya es insoportable dentro de casa. Encendemos el ventilador, abrimos ventanas y, cada vez más, recurrimos al aire acondicionado. Sin embargo, los expertos insisten en que la estrategia más eficaz no es enfriar el interior, sino impedir que se caliente en primer lugar. Con unos pocos cambios sencillos es posible reducir la temperatura del hogar hasta 7°C y, al mismo tiempo, recortar la factura de la luz.
Según un estudio encargado por Somfy, el 63% de los encuestados reconoce que las altas temperaturas deterioran su bienestar general. Más de la mitad señala un impacto negativo en su salud física, y el 45% también en su estado mental. Casi siete de cada diez personas, además, teme el aumento de los costes energéticos.
Ventila solo cuando tiene sentido hacerlo
Uno de los errores más habituales es dejar las ventanas abiertas durante todo el día. Cuando la temperatura exterior supera a la interior, ese gesto produce el efecto contrario al deseado: el calor entra libremente.
Lo más recomendable es ventilar temprano por la mañana, así como a última hora de la tarde y durante la noche, cuando el aire exterior es más fresco. A lo largo del día, las ventanas orientadas al sol deben permanecer cerradas.
Esta es una norma básica muy arraigada en los países del sur de Europa, donde la gente lleva décadas manteniendo sus casas frescas sin depender intensivamente del aire acondicionado.
Las persianas exteriores son más eficaces que las cortinas
Muchos intentan proteger sus interiores del sol con visillos, cortinas o estores interiores. El problema es que la radiación solar ya ha atravesado el cristal y se ha convertido en calor antes de que cualquier barrera interior pueda actuar.
Según datos de Somfy, las persianas exteriores pueden reducir la temperatura interior hasta entre 4 y 7°C, y disminuir la necesidad de usar el aire acondicionado en hasta un 70%.
Cada vez se utilizan más los sistemas automáticos que bajan las persianas durante las horas de mayor calor y las suben al atardecer. Así, el hogar se adapta a las condiciones meteorológicas sin que los residentes tengan que intervenir.
La vegetación actúa como un aire acondicionado natural
El efecto de las plantas sobre el microclima del hogar está muy subestimado. Árboles, arbustos y plantas de balcón contribuyen a reducir el calentamiento de paredes, ventanas y terrazas de forma significativa.
En balcones y terrazas funcionan muy bien las plantas trepadoras, las gramíneas ornamentales altas o las plantas en macetas grandes, que generan sombra natural. En el jardín, conviene plantar árboles de hoja caduca en las orientaciones sur y oeste: en verano protegen del sol y en invierno, tras perder las hojas, permiten aprovechar la luz solar.
A esto se suma el fenómeno de la transpiración vegetal, mediante el cual las plantas liberan vapor de agua y enfrían de manera natural el ambiente que las rodea.
Los electrodomésticos también elevan la temperatura
El sol no es el único culpable del calor dentro de casa. Los aparatos que usamos a diario generan cantidades considerables de calor que se acumulan en el interior.
Los principales «generadores de calor domésticos» son:
- Hornos
- Placas de cocción
- Secadoras de tambor
- Ordenadores encendidos durante muchas horas
- Televisores
- Aparatos en modo de espera
Durante los días de calor intenso, conviene reducir el uso del horno, optar por la barbacoa exterior o elegir platos que no requieran una cocción prolongada. Tender la ropa al aire libre en lugar de usar la secadora es otra medida sencilla pero efectiva.
Aunque un solo electrodoméstico pueda parecer insignificante, la suma del calor que emiten todos juntos puede elevar la temperatura de la vivienda varios grados.
El mayor error lo cometemos antes de que llegue el calor
Los expertos en eficiencia energética de edificios advierten de que el confort veraniego depende en gran medida de las decisiones que se toman antes de que lleguen los días más calurosos.
Vale la pena revisar con antelación qué ventanas necesitan más protección solar, dónde convendría instalar persianas o toldos, y si los hábitos cotidianos están generando calor innecesario en el interior.
La refrigeración más barata es la que nunca hay que poner en marcha. Unas ventanas bien protegidas, una ventilación inteligente, plantas estratégicamente colocadas y la reducción de fuentes de calor internas permiten mantener una temperatura agradable incluso durante las olas de calor más intensas, sin aire acondicionado y sin facturas de electricidad desorbitadas.



