El error que comete mucha gente con la tabla de cortar
Cuando una tabla de cortar de madera acumula manchas, empieza a oler mal o tiene restos de comida incrustados, lo primero que hacemos es buscar soluciones entre lo que ya tenemos en la cocina.
La sal, el vinagre y el limón son remedios caseros muy habituales para limpiar encimeras, utensilios y tablas de cortar. Parecen opciones cómodas y seguras, especialmente en superficies que entran en contacto directo con los alimentos.
Sin embargo, no todos estos métodos funcionan igual. Algunos sirven principalmente para despegar la suciedad y eliminar olores, mientras que otros son necesarios para lograr una limpieza realmente profunda.
Por eso conviene saber exactamente cuándo la sal resulta útil y cuándo tu tabla necesita algo más que un fregado rápido.
La sal como aliada inesperada
Según Keith Schneider, profesor de ciencias alimentarias en el Instituto de Ciencias Alimentarias y Agrícolas de la Universidad de Florida, la sal puede marcar una diferencia notable a la hora de renovar una tabla de cortar de madera.
Su principal virtud es el efecto abrasivo. La sal es capaz de desprender restos de comida secos, combatir los malos olores y reducir las decoloraciones que los alimentos han dejado en la madera con el tiempo.
El método funciona especialmente bien cuando se combina con algo ácido. Schneider recomienda usar vinagre en lugar de limón, ya que resulta más económico y suele estar disponible en cualquier hogar.
La mezcla ideal es sencilla: una parte de sal por dos partes de vinagre. Déjala actuar unos minutos antes de frotar para que los residuos se ablanden y se desprendan con mayor facilidad.
Un remedio con sus límites
Aun así, la sal no debe considerarse una solución universal. Según Schneider, la sal actúa fundamentalmente como agente abrasivo, no como un método garantizado para eliminar bacterias perjudiciales.
Esto es especialmente relevante después de manipular carne cruda, aves, pescado o marisco. Si la tabla no se limpia correctamente, las bacterias pueden sobrevivir y contaminar otros alimentos la próxima vez que se use.
Por esta razón, muchos expertos en seguridad alimentaria recomiendan utilizar una tabla que no sea de madera cuando se trabaja con carne cruda o aves. Esto reduce considerablemente el riesgo de contaminación cruzada en la cocina.
Una vez que la sal y el ácido han actuado, la tabla debe lavarse a mano con lavavajillas y agua caliente. Las tablas de madera no deben meterse en el lavavajillas, ya que el calor y los detergentes fuertes pueden agrietar o deformar la madera.
Termina siempre secando bien la tabla. Así eliminarás la suciedad y los olores de forma eficaz, y al mismo tiempo prolongarás la vida útil de la tabla manteniéndola en mejores condiciones durante más tiempo.



