Bastó la lluvia y unas horas de viento. El árbol no soportó el peso de los frutos

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Un momento del verano que es fácil pasar por alto

Semanas atrás, las ramas parecían ligeras y flexibles. Ahora se doblan de forma visible. Es uno de esos instantes de la temporada que se escapa fácilmente a la atención, pero cuyas consecuencias pueden resultar muy costosas. A finales de junio, los frutos ganan masa rápidamente y muchos árboles comienzan a acusar el peso de su propia cosecha. Un golpe de viento, un aguacero fuerte o una tormenta de verano pueden bastar para que una rama que por la mañana parecía sana amanezca por la tarde tirada en el suelo.

El mayor peligro aparece antes de que los frutos maduren

Muchos aficionados al huerto dan por hecho que el riesgo de rotura de ramas llega con la recolección. Pero el problema empieza mucho antes. A finales de junio, los frutos:

  • crecen de forma intensa,
  • acumulan agua,
  • aumentan su peso,
  • empiezan a sobrecargar las ramas más jóvenes.

A esto se suman las lluvias estivales. Los frutos mojados pesan más, y las copas frondosas ofrecen mayor resistencia al viento. Es precisamente en este momento cuando se generan las tensiones que pueden provocar fracturas. En la tradición popular, apuntalar las ramas es una de las tareas que los fruticultores planificaban para el día de San Juan, el 24 de junio.

¿Qué árboles se rompen con mayor frecuencia?

No todas las especies son igual de vulnerables. Requieren atención especial:

  • los manzanos con abundante cosecha tras un año de producción escasa,
  • los ciruelos cargados de frutos,
  • los perales con ángulos de bifurcación estrechos,
  • los cerezos y guindos con gran cantidad de frutos en los extremos de las ramas.

Los problemas también aparecen con más frecuencia en variedades conocidas por su alta productividad. Cuanto mayor es la cosecha, mayor es el riesgo de sobrecargar la copa.

Los árboles jóvenes no siempre son los más seguros

La intuición dice que los más expuestos son los árboles viejos. Pero eso es solo una parte de la verdad. Las fracturas afectan también con frecuencia a ejemplares jóvenes de entre:

  • 3 y 8 años,
  • que están entrando intensamente en el período de fructificación,
  • cultivados sobre portainjertos de bajo vigor.

Su madera no siempre tiene la resistencia suficiente para sostener una cosecha especialmente abundante. Por otro lado, los árboles más viejos pueden estar debilitados por daños anteriores, enfermedades o el envejecimiento natural de la madera.

Una sola rama puede costarte varios años de trabajo

El problema principal no es perder parte de los frutos. Cuando se produce una fractura:

  • se genera una herida de gran tamaño,
  • el árbol pierde una parte importante de su copa,
  • aumenta el riesgo de infecciones por enfermedades de la madera,
  • la regeneración puede prolongarse varios temporadas.

En los casos más graves, el daño al eje principal o a una rama gruesa puede alterar completamente la estructura del árbol.

¿Cómo apuntalar las ramas correctamente?

Las soluciones más sencillas suelen ser las más eficaces. Para apuntalar se utilizan:

  • estacas de madera,
  • soportes de bambú,
  • apuntaladores específicos para fruticultura.

El punto de contacto con la rama conviene protegerlo con un material blando, como un trozo de goma o fieltro. Así se reduce el riesgo de rozaduras y daños en la corteza. El soporte debe absorber parte del peso, pero sin elevar la rama en exceso. Un cambio demasiado brusco en su posición también genera tensiones perjudiciales.

Una señal de que vale la pena pensar en el aclareo

Si las ramas ya empiezan a doblarse bajo el peso de los frutos en junio, puede ser indicativo de una sobrecarga excesiva del árbol. En el caso de algunas especies, especialmente manzanos y perales, el aclareo de frutos puede resultar muy beneficioso. Permite:

  • reducir el riesgo de rotura de ramas,
  • mejorar el calibre de los frutos,
  • limitar la vecería o alternancia en la producción.

No siempre es necesario retirar frutos, sin embargo. En ocasiones basta con apuntalar adecuadamente las zonas de la copa más cargadas.

Finales de junio: la última oportunidad

En julio los frutos pesarán todavía más. Si ya ahora ves ramas claramente inclinadas hacia el suelo, no merece la pena esperar hasta la recolección. Los fruticultores experimentados saben que los soportes se colocan antes de que surja el problema, no después. Unos minutos de trabajo a finales de junio pueden proteger al árbol de un daño cuyos efectos se notarán durante muchas temporadas.


Preguntas frecuentes sobre el apuntalado de ramas en frutales

¿Cuándo hay que apuntalar las ramas de los frutales?

Lo ideal es hacerlo a finales de junio o principios de julio, cuando los frutos comienzan a ganar peso rápidamente.


¿Qué árboles necesitan apuntalado con más frecuencia?

Principalmente manzanos, ciruelos, perales, cerezos y guindos con cosechas muy abundantes.


¿También pueden romperse los árboles jóvenes?

Sí. Especialmente los ejemplares de pocos años que fructifican de forma muy abundante por primera vez.


¿Con qué se apuntalan las ramas?

Se utilizan habitualmente estacas de madera, soportes de bambú o apuntaladores específicos para fruticultura.


¿Por qué se rompen las ramas en verano?

La causa es la combinación del peso de los frutos, las precipitaciones y el viento fuerte, que incrementa la carga sobre la copa del árbol.

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  • ¡Hola! Soy Lucía, una apasionada de la organización y buscadora incansable de soluciones creativas. Mi misión es compartir trucos prácticos y artículos curiosos que transformen tu rutina. Desde consejos de hogar hasta bienestar, aquí encontrarás inspiración real para una vida más sencilla y feliz.

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