Convertirse en padre es un viaje transformador, lleno de momentos agridulces y lecciones inesperadas. Para Linas Vaitkevičius, miembro del grupo «Žemaitukai», la paternidad llegó hace tres años con el nacimiento de su hijo Nojus. Sin embargo, este nuevo capítulo en su vida no solo trajo la alegría de ver crecer a su pequeño, sino también la profunda reflexión sobre lo que significa ser padre y los consejos que lamenta no haber podido recibir de sus propios padres.
En una conversación sincera, Linas compartió las alegrías y los desafíos de criar a Nojus, revelando cómo su rol como padre ha moldeado su perspectiva sobre la vida, la música y la familia. Lo que surgió fue una historia conmovedora sobre la responsabilidad, el amor incondicional y un sorprendente aliado que hace que todo valga la pena.
El tercer cumpleaños de Nojus: más allá de los regalos materiales
El pasado 26 de enero, Nojus celebró su tercer cumpleaños. A diferencia de muchas familias, los Vaitkevičius han optado por un enfoque diferente. «Llevamos tres años sin dar regalos físicos», explica Linas. «Hemos decidido que las celebraciones sean en sí mismas memorables para nuestro hijo. Pasamos el día entero con él, creando emociones y recuerdos en lugar de acumular juguetes que, sinceramente, los niños ya tienen de sobra, especialmente después de Navidad».
Recientemente, Linas estuvo inmerso en un rodaje de tres días en Vilna, pero esto no le impidió mantener viva la celebración. La familia se instaló en un apartamento en el casco antiguo, visitaron un parque de trampolines y disfrutaron de comidas en cafeterías. Aunque Linas debía filmar para una serie, siempre encontraba tiempo para regresar con su familia. El día exacto del cumpleaños lo celebraron con un cupcake y una sesión de fotos festiva, priorizando la conexión familiar sobre cualquier otra cosa.
¿A quién se parece Nojus? Una mezcla del ingenio de ambos padres
Cuando se le pregunta sobre las similitudes de su hijo, Linas sonríe. «Es una mezcla de su madre y mía, excepcionalmente inteligente», comenta. «Tiene sentido del humor e incluso ironía. A veces hace bromas sarcásticas que te hacen retroceder un poco. Creo que heredó eso de su madre. Mi mayor deseo es que sea educado y que siempre diga ‘gracias’, ‘adiós’ y ‘buenos días'».
La paternidad ha traído una nueva dimensión a la vida de Linas. «La responsabilidad es un sentimiento nuevo», confiesa. «Ya no soy un muchacho que puede desaparecer por días mostrando sus principios. Tenemos a nuestro Nojus, que necesita un padre y una madre. Sin importar el día festivo o el trabajo, debo volver a casa». Este impulso por regresar ha aumentado doblemente. Ahora, su deseo es invertir en el futuro de su pequeño, no en compras materiales.

La dura realidad de un padre trabajador: tiempo y sacrificio
Linas, con una agenda apretada, admite que aún no ha podido hacer todo lo que le gustaría en cuanto a criar a su hijo. «No tengo tiempo para leer tantos libros sobre crianza como quisiera», dice. «Navego como puedo. Me encantaría empaparme más de la teoría, porque a veces lo que uno piensa que debe hacerse es lo contrario de lo que dicen los profesionales». Su trabajo le mantiene fuera de casa gran parte del día, algo que le pesa especialmente porque Nojus nota su ausencia. El cantante tiene la esperanza de que este año sea diferente, permitiéndole llevar a su hijo a todas partes, incluso a conciertos y rodajes, creyendo que Nojus disfrutaría de esa experiencia.
Describe a Nojus como un niño adorable, pero también astuto. «Tenemos suerte de que es de carácter tranquilo y adorable. Pero también es inteligente. Cuando necesita vestirse, se sienta y no se viste. En ese momento, no quieres gritar ni enfadarte, pero debes ser más firme diciéndole que se vista solo. Él entiende que debe hacerlo, pero conscientemente actúa de forma contraria».
Las preguntas no formuladas y el consuelo de la suegra
Hace cinco años, Linas sufrió la pérdida de sus padres. Había muchas cosas que lamenta no haber podido preguntarles. «Sería muy sentimental poder pedir consejo a mis padres y saber cosas de mi infancia que nunca llegué a preguntar», reflexiona. «Por suerte, tengo una suegra maravillosa. Una persona excepcionalmente genial que ha criado a diez hijos. Todos sus hijos son inteligentes y bien educados. No me quedan preguntas sin respuesta. Mi suegra lo compensa todo».
Linas reconoce que tenía una idea preconcebida de que sería un padre estricto, basándose en las reglas que impone en su trabajo. Sin embargo, su hijo Nojus lo ha «derretido». «Soy un padre muy blando», admite. «No paso tanto tiempo en casa como su madre. Lo educo menos y levanto la voz con menos frecuencia. Creo que debería hacerlo más, pero por ahora, su madre lleva el peso principal».
Un futuro con más risas y hermanos
Mirando hacia el futuro, Linas bromea sobre la dinámica familiar. Sus vecinos son la familia de la hermana de su esposa, quienes tienen una hija pequeña. Nojus la llama «hermana», aunque sea su prima. Él tiene a su prima como una «hermana de equilibrio». Cuando se le preguntó qué deseaba, Nojus expresó un fuerte deseo de tener un hermano. «Nosotros también quisiéramos más compañía», confiesa Linas. «Los padres no saben jugar como lo hacen los niños entre ellos. Tanto por compañía como en general, queremos más hijos».
La paternidad, con sus altibajos, ha enseñado a Linas el verdadero valor del tiempo, la familia y el apoyo incondicional. Y aunque las lecciones de sus padres se perdieron en el tiempo, el legado de sabiduría y amor vive a través de su suegra y la promesa de un futuro lleno de más hijos y más risas.
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