Perder una ventaja de 21 puntos es devastador. Si además esa derrota significa complicar el camino al Mundial, la amargura se multiplica. En mi experiencia cubriendo deportes, he visto remontadas increíbles, pero lo de Islandia contra Lituania es para analizarlo detenidamente. Un último lanzamiento, un suspiro de alivio islandés y el silencio sepulcral lituano marcaron el fin de una pesadilla.
El partido que se escapó entre los dedos
El encuentro contra Islandia prometía ser un trámite para Lituania, que llegaba con dos victorias previas en su grupo. Sin embargo, desde el inicio, algo no funcionaba. Islandia salió con una energía arrolladora, anotando un 9-0 que dejó a los lituanos tambaleándose. Los primeros puntos llegaron tras varios minutos, una señal de la dificultad que tendrían para entrar en ritmo. La ventaja islandesa llegó a ser de dobles dígitos (14:4), aunque Lituania logró acortar distancias al final del primer cuarto (21:24).
Un segundo cuarto con altibajos
En el segundo periodo, Lituania logró darle la vuelta al marcador. Ignas Sargiūnas e Ignas Brazdeikis lideraron el ataque con contundentes mates. Los lituanos llegaron a tener una ventaja de siete puntos, pero las rápidas respuestas islandesas antes del descanso redujeron la diferencia a solo uno (43:44). La defensa lituana mejoró notablemente tras el descanso, limitando a Islandia a solo 11 puntos en el tercer cuarto. Finalmente, Lituania construyó una ventaja que parecía suficiente: 68:54.

El colapso inexplicable
El cuarto periodo comenzó con Lituania dominando por 21 puntos (77:56). Parecía que la victoria estaba asegurada, pero entonces ocurrió lo impensable. Islandia orquestó un espectacular parcial de 25-6. A falta de un minuto, la diferencia se reducía a solo dos puntos (81:83). El ambiente que debía ser de celebración lituana se tornó en una tensión insoportable.
Antecedentes y la jugada decisiva
En la primera ventana de clasificación para el Mundial, Islandia había sorprendido a Italia (81:76) pero cayó ante Gran Bretaña (84:90). Lituania, por su parte, venció a los británicos (89:88) pero perdió contra los italianos (81:82). Era un grupo sumamente igualado.
Al final, los tiros libres de I. Sargiūnas mantenían viva la esperanza lituana. Todo se decidió en la última posesión islandesa. Un último lanzamiento, inesperado por su ejecución y resultado, destrozó los sueños de Lituania. Esa canasta, cargada de drama, fue la que finalmente sentenció el partido y dejó a Lituania con un sabor amargo.
¿Qué lecciones aprende Lituania?
- La importancia de mantener la concentración durante todo el partido, sin importar la ventaja.
- La necesidad de ajustar la defensa ante equipos que muestran resiliencia.
- La fatalidad de subestimar a cualquier rival, sin importar su historial.
Tras este resultado, Lituania suma dos victorias, mientras que Islandia se queda con una. El camino al Mundial, sin duda, se ha vuelto mucho más desafiante para los lituanos. ¿Crees que Lituania tendrá la capacidad de recuperarse de esta dolorosa derrota?



