El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, evoca imágenes de flores y felicitaciones para algunos, mientras que para otros, es un recordatorio de la lucha continua por la igualdad de derechos. ¿Hemos alcanzado realmente esa igualdad? ¿Sigue siendo apropiado regalar flores en el entorno laboral? Te contamos lo que dice una experta.
La ambigüedad del 8 de marzo
Aunque el 8 de marzo celebra la solidaridad y la lucha por los derechos de las mujeres a nivel mundial, su significado y forma varían significativamente entre países. En nuestro contexto, la brecha salarial sigue siendo una realidad palpable.
La «doble jornada» y la violencia de género
Muchas mujeres aún experimentan la llamada «doble jornada»: tras un día completo de trabajo, la mayor parte de la carga de cuidado de hijos, familias y tareas domésticas recae sobre ellas. Además, la violencia doméstica sigue siendo un problema grave, donde las mujeres son las principales víctimas y a menudo carecen de la protección y las medidas de apoyo necesarias.
Más allá de la ley: la igualdad en la práctica
Si bien muchos derechos están consagrados en la ley, la igualdad de género real en la práctica aún no se ha alcanzado. Y en Lituania, una tradición aparentemente simple como regalar flores genera un debate particular, especialmente en el lugar de trabajo.

Flores en la oficina: ¿un gesto moderno o un anacronismo?
Según Mintautė Jurkutė, del Servicio de Control de Igualdad de Oportunidades, la aceptabilidad de regalar flores depende de la relación entre quien da y quien recibe.
- Cuando la entrega de flores es masiva, puede percibirse como poco sincera y trivializar el significado profundo del día, reduciendo a la mujer a un mero objeto decorativo.
- Personalmente, considero que tales actos pueden resultar desagradables y vacíos si no hay una conexión genuina.
- La clave reside en la relación personal; si dar y recibir flores es un placer mutuo, entonces todo está bien.
El verdadero antídoto contra la discriminación
Jurkutė señala una tendencia que, aunque disminuye con los años, aún motiva quejas por discriminación: las ofertas y promociones exclusivas para mujeres.
- Ofrecer descuentos o promociones solo a mujeres, en virtud de las leyes de igualdad de oportunidades vigentes, constituye una discriminación hacia los hombres.
- Estas prácticas aún se observan en torno al 8 de marzo.
- Si bien no hemos recibido quejas directas sobre la recepción de flores, sí hemos recibido consultas sobre otras formas de acoso.
Mi experiencia: el poder de la personalización
He notado que en mi entorno laboral, cuando se celebra el 8 de marzo, los gestos más apreciados no son las flores genéricas, sino las acciones que demuestran un conocimiento real de las colegas. Un libro que sabes que deseaba leer, un detalle que se alinea con sus intereses profesionales o incluso simplemente una invitación a un café para hablar de proyectos, fuera del contexto de «es un día de mujeres». Son estos momentos de conexión genuina los que crean un ambiente de respeto y reconocimiento, muy distintos a un ramo impersonal. La verdadera igualdad se construye con actos que valoran a la persona, no al género.
¿En qué lado de la historia te encuentras?
Ahora te pregunto a ti, ¿crees que regalar flores en el trabajo en el Día de la Mujer es un gesto anticuado o todavía tiene cabida? ¿Qué otras tradiciones laborales crees que deberíamos reconsiderar?



