Por qué en Lituania ya no confías ni en las instituciones que antes admirabas

Por qué en Lituania ya no confías ni en las instituciones que antes admirabas

¿Te sientes cada vez más desconectado de las promesas políticas? ¿Tienes la sensación de que los que están en el poder no te representan? Si en Lituania la gente ya no confía ni en las instituciones que antes se respetaban, es hora de que sepas por qué y qué significa esto para ti.

El panorama político lituano parece estar en una encrucijada. Un reciente estudio ha arrojado luz sobre una verdad incómoda: la confianza en las instituciones clave del país ha disminuido drásticamente, hasta el punto de que ninguna de ellas genera más confianza que desconfianza.

La erosión de la confianza: Un vistazo a las cifras

Los datos del estudio, presentado por el Centro de Estudios de Geopolítica y Seguridad, son reveladores. Se mide la «Sostenibilidad de la Democracia» a través de varios índices, y los resultados para este año son un jarro de agua fría para el sistema político lituano.

¿Qué consideran los lituanos «democracia»?

La mayoría de los encuestados definen los pilares de la democracia en Lituania a través de:

  • La posibilidad de elegir a sus representantes en elecciones libres (54,6%).
  • El derecho a expresar libremente sus opiniones, incluida la crítica al gobierno (54,5%).
  • La igualdad de derechos entre hombres y mujeres (51,1%).

Estos son los elementos que los lituanos consideran cruciales. Sin embargo, ¿qué pasa cuando estas bases se tambalean?

Los puntos débiles: ¿Dónde falla la democracia?

Por otro lado, los aspectos menos valorados como esenciales para la democracia incluyen:

  • La posibilidad de resolver cuestiones políticas importantes mediante referéndum (46,8%).
  • La igualdad de ingresos garantizada por el Estado (26,5%).
  • La tributación de los ricos y el apoyo a los desfavorecidos (27,5%).
  • El apoyo estatal en caso de desempleo o enfermedad (43,1%).

La paradoja de la participación: ¿Protestar o no protestar?

El estudio también exploró la disposición de los ciudadanos a defender la democracia. Se encontró que casi 3 de cada 10 (29%) saldrían a protestar si los políticos intentaran restringir la democracia.

Es interesante notar que la mayor disposición a protestar surgiría si se intentara restringir los derechos de los medios de comunicación y la libertad de expresión, con un 64,2% de apoyo. Esto resuena fuertemente con los acontecimientos recientes, como las protestas de finales de 2025 por las enmiendas a la ley de radiodifusión pública.

Curiosamente, la menor inclinación a protestar se centra en las restricciones a los derechos de las minorías nacionales (11,2%) y de las personas homosexuales (aproximadamente 7,7%).

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Cuando la esperanza se desvanece: La caída de la confianza institucional

La confianza en el Seimas (parlamento) se mantiene baja (24%), al igual que en los partidos políticos (19,6%). Pero la novedad más preocupante es la drástica caída de la confianza en el Gabinete de Ministros, la Vyriausybė (gobierno), que ha caído a un mero 22,3%.

Hasta hace poco, la institución presidencial era una excepción, generando más confianza que desconfianza. Sin embargo, este año, la confianza en el Presidente de Lituania ha caído 15,5% respecto al año anterior. Ahora, el porcentaje de quienes confían en la presidencia (32,1%) es, en el mejor de los casos y considerando los márgenes de error, similar al de quienes desconfían (36,4%).

Este declive generalizado ha llevado a una disminución del índice general de confianza en las instituciones estatales, que abarca desde las políticas internas hasta las fuerzas del orden y los medios de comunicación. El índice actual se sitúa en 42,6, volviendo a los niveles de 2022.

¿Qué hemos aprendido de todo esto?

Los resultados son claros: Lituania se enfrenta a un desafío significativo. La desconexión entre los ciudadanos y sus instituciones es palpable. El «efecto presencia» aquí es de frustración y de una creciente sensación de apatía, pero también de una chispa de resistencia que se enciende cuando se tocan las libertades fundamentales.

La buena noticia es que el índice de satisfacción con el funcionamiento de la democracia sí ha mostrado un ligero crecimiento, especialmente entre los jóvenes y aquellos con niveles educativos medios o profesionales. Esto sugiere que, a pesar de la desconfianza institucional, existe una voluntad de mejorar.

El Barómetro de Sostenibilidad de la Democracia, que mide este tipo de actitudes, ha sido presentado durante cuatro años consecutivos. Busca evaluar el apoyo a la democracia liberal y la resistencia a la propaganda de los estados autoritarios del Este.

Con 1015 encuestados de entre 18 y 75 años, el estudio ofrece una instantánea de cómo los lituanos perciben su sistema político. Y la imagen no es precisamente halagüeña, especialmente cuando se compara la confianza en las instituciones estatales con la resistencia a ciertos tipos de propaganda.

Este es un momento crucial para Lituania. ¿Cómo se recuperará la confianza perdida? ¿Qué pasos concretos se deben dar para reconectar con los ciudadanos?

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