La Pascua se acerca, una festividad llena de tradición y reencuentros familiares. Mientras muchos se afanan en preparar banquetes y decorar huevos, surge una pregunta: ¿cuál es el verdadero anhelo que une a las familias en estos días? En una reveladora conversación, Vytautas V. Landsbergis abre las puertas de su hogar y comparte las esperanzas que su familia entera compartirá en estas próximas Pascuas. Descubra qué anhela su familia y cómo esto resuena con los tiempos actuales.
Las Fiestas, un Refugio en Tiempos de Ausencia
Vytautas V. Landsbergis recuerda su infancia durante las Pascuas como momentos especialmente esperados. En aquel entonces, su padre, Vytautas Landsbergis, estaba profundamente inmerso en la vida política, lo que significaba que pasaba más tiempo en la televisión que en casa. Esto convertía las reuniones familiares en tesoros invaluables.
El Rol Central de la Madre
Según Vytautas V. Landsbergis, su madre, Gražina Ručytė-Landsbergienė, era la verdadera artífice de las tradiciones festivas. Ella era quien lograba reunir a toda la familia, creando un cálido círculo de unidad.
«Creo que en nuestra familia, la principal portadora de las tradiciones festivas y la que nos unía era mi madre», confiesa Vytautas V. Landsbergis. «Mi padre, cuando se dedicó a la política, pasaba ese día con nosotros y se lo tomaba en serio.»
Para ellos, esos pocos momentos juntos cobraban un significado enorme. Las fiestas se convertían en una oportunidad para conversar, para ponerse al día sobre las vidas de los demás, fortaleciendo los lazos familiares.
La Magia de Decorar los Huevos
La decoración de huevos es una de las tradiciones más entrañables de la Pascua. Vytautas V. Landsbergis rememora cómo lo hacían en su infancia, una práctica que hoy valora profundamente por su conexión con el pasado.
Un Arte Colectivo con la Naturaleza
Describe cómo recolectaban las primeras hojas de primavera y las flores, junto con los papeles de dulces que envolvían. Con estos elementos, decoraban los huevos, los envolvían y los cocinaban en agua con cáscaras de cebolla.
«Entonces quedaban los dibujos impredecibles de las flores y los papeles de caramelo. Toda obra de Dios, actuando junto con la mano de un niño», comparte con nostalgia.
La Importancia de Mantener las Tradiciones
Vytautas V. Landsbergis reflexiona sobre la importancia de preservar estas costumbres ancestrales:
- «Pienso que ya no quedan muchos rituales que nos conecten con nuestros antepasados, ya que la vieja cultura se está desvaneciendo.»
- «El aspecto ritual es muy importante, porque en Nochebuena solo quedan 12 platos y menos cosas ritualizadas.»
- «Las tradiciones han disminuido, pero los rituales de Pascua aún persisten.»
La Pascua en la Iglesia y Reuniones Familiares
La asistencia a la iglesia durante la mañana de Pascua es otra tradición que la familia Landsbergis ha mantenido viva. Vytautas V. Landsbergis recuerda cómo crecía la afluencia a estos servicios religiosos.
Reflexiones Espirituales y Familiares
Aunque no se consideran católicos practicantes, reconocen la singularidad de esta festividad.
«Normalmente, en la mañana de Pascua, también intentamos ir a la iglesia. Aunque no somos católicos devotos, este día es más especial y tratamos de ir», comenta.
Al hablar de las reuniones familiares actuales, describe una dinámica de «fiesta compartida» (suneštinis balius). Cada miembro tiene una tarea asignada, variando según la familia.
Roles en la Actualidad
En su propia familia, su esposa Ramunė suele encargarse de la preparación de los alimentos, mientras que él ayuda a sus nietos a decorar los huevos. Ella, heredera de la tradición familiar, emplea técnicas de teñido con cera, enseñando a los más jóvenes.
«Yo, por ejemplo, no soy un maestro de las ollas, y a lo sumo pinto un huevo con los nietos, pero mi Ramunė prepara los materiales y hace el trabajo más grande.»
Sin embargo, reconoce que la línea femenina suele liderar estas celebraciones. En contraste, su hijo Jonas a menudo se encarga de las maravillas culinarias en su familia, y su hija Severija prepara su tradicional ‘Pasha’, aprendida de su abuela. Todos tienen su «as bajo la manga» para la Pascua.
Planes para Estas Pascuas: Un Regreso a Casa y un Anhelo Compartido
Vytautas V. Landsbergis confiesa que espera con ansias las próximas Pascuas. La motivo principal es la reunión familiar y el reencuentro con su padre, quien recientemente estuvo en un hospital de rehabilitación. «El Viernes Santo lo traeremos a casa, así que será como un pequeño renacimiento aquí también», dice con una sonrisa.
Doble Encuentro Familiar
Sus planes para la festividad implican visitar dos lugares: primero, la casa de su padre, Vytautas Landsbergis, y luego, una reunión en una casa de campo en el distrito de Anykščiai, donde confluyen diversas generaciones de la familia.

«Siempre vamos con los niños al campo en el distrito de Anykščiai, donde hay mucho espacio, caben los nietos y los niños. Allí se reúne la mayor parte de nuestra familia, pero empezamos las celebraciones de Pascua yendo a visitar a mi padre en Žvėrynas. Así que es un doble movimiento», explica sobre sus planes.
La Pascua como Símbolo de Esperanza
Finalmente, Vytautas V. Landsbergis revela lo que la Pascua significa para él: esperanza, algo que el mundo parece necesitar desesperadamente hoy en día. Reflexiona sobre los tristes acontecimientos mundiales y cómo, a pesar de ello, la Pascua le inspira positividad.
«Una de las razones para esperar es que la Pascua es tiempo de esperanza. Me parece que este año falta esperanza especialmente al ver lo que Rusia está haciendo en Ucrania el Domingo de Ramos, cómo se mata a la gente a nuestro lado.»
Esta festividad adquiere una dimensión especial de resurrección y esperanza, la creencia en que puede ocurrir un milagro. Vytautas V. Landsbergis siente que el mundo se dirige hacia un punto donde las posibilidades lógicas de supervivencia son escasas, quedando solo la «zona de milagros» para cambios inesperados.
«Nuestro deseo común como familia es que el mundo renazca, que todavía perdure. Hablamos mucho de esto con mi padre en estos últimos días», concluye.
Una Conversación Significativa con su Padre
Vytautas V. Landsbergis comparte uno de sus recientes diálogos con su padre, publicado en su página de Facebook. Estas conversaciones, según él, son significativas y provocan reflexión tanto en él como en quienes las leen.
El Diálogo sobre la Desesperación y la Esperanza
Reproducimos fragmentos clave de este diálogo:
V.V.L.: En una de nuestras conversaciones, hablaste bellamente sobre la música de la desesperación en el período pre-Sajūdis de Lituania. B. Kutavičius, improvisaciones folclóricas de F. Bajor, etc. Y esa posibilidad de extinción, recordada a través del arte, provocó una ola de resistencia cívica (y ecológica) que llevó al Sajūdis y a la independencia. Sugeriste que la desesperación a veces es un buen impulso para el cambio, para la movilización psíquica y cívica. Ahora, sin embargo, a menudo intentan silenciar la desesperación y dar la impresión de que no todo está tan mal. Si alguien dijera que las cosas podrían estar muy, muy mal, ¿eso fortalecería a la gente o se volverían completamente locos, invadidos por el pánico?
V.L.: Decir algo no significa nada. Puedes decir lo que quieras, nadie te creerá. Es algo vacío cuando hablas a la pared, o a las estrellas… Por supuesto, a las estrellas se les pueden contar muchas cosas. Pero la palabra que tú mismo escuchas, primero al decírtela a ti mismo, esa es la verdadera palabra. No sé si la escucharemos. Si ese lituano se dirá a sí mismo: ‘o esto o aquello, pero… ¿intentamos una última vez?’
V.V.L.: ¿Crees que tenemos otra oportunidad de intentarlo?
V.L.: Creo que siempre hay una posibilidad, por utópica que sea. Por irreal. Por inalcanzable. Mientras el ser humano viva, existe como una posibilidad.
V.V.L.: ¿Qué posibilidad? ¿Qué hacer?
V.L.: Siempre se puede intentar ser humano el mayor tiempo posible.
V.V.L.: ¿Y eso qué daría?
V.L.: Un final más hermoso. No puedes evitar el final. Puedes cultivar la esperanza y hacer un pequeño esfuerzo para que ese final, mientras eres humano, sea más humano. No insensible.
V.V.L.: ¿Y tal vez el intento de ser humano hasta el último momento es la zona de milagros (resurrección), que en general puede salvarlo todo?
V.L.: No sé dónde está esa zona de milagros. La zona de milagros está en la conciencia existente o inexistente.
V.V.L.: Hablé de la zona de milagros teniendo en mente el postulado de Matulaitis: «vencer el mal con el bien».
V.L.: Ni el mal es algo que cuelga en el espacio, ni la bondad es algo que cuelga en el espacio. No es que uses uno contra el otro y entonces ambos se revolcarán en el espacio. No hay mal. ¿Hay bondad? No lo sé. Todo está en el ser humano.
Si en el ser humano no hay bondad, ¿qué hay entonces, vacío y maldad? Si quieres que sea de otra manera, tienes que preocuparte de que en el ser humano haya más bondad. Al menos un poco. Y que le guste la bondad, no la maldad. Ahora a mucha gente le gusta la maldad. Son sus propios enemigos. Cuando una persona va contra sí misma, ¿cómo puedes defenderte? ¿Cómo puedes defenderte de ti mismo?
El artículo concluye con una reflexión sobre la importancia de la esperanza y la bondad en un mundo turbulento. ¿Qué tradiciones de Pascua son más importantes para usted? ¿Cómo cultiva la esperanza en su familia?



