Esta trepadora puede convertir una valla ordinaria en una fragante pared de vegetación
Hay plantas que atrapan la mirada. Y hay otras que se quedan grabadas en la memoria gracias a su aroma. La madreselva pertenece sin duda a este segundo grupo. Cada vez que paso junto a un ejemplar en flor a última hora de la tarde, recuerdo por qué durante siglos se plantaba junto a pérgolas, porches y caminos de entrada a las casas.
La madreselva (Lonicera) pertenece a la familia Caprifoliaceae y engloba más de 180 especies distribuidas de forma natural por Europa, Asia y América del Norte. En los jardines se encuentran con frecuencia la madreselva italiana (Lonicera caprifolium), la madreselva de los bosques (Lonicera periclymenum) y numerosas variedades híbridas.
Su mayor atractivo visual son las flores tubulares que aparecen desde finales de primavera hasta el verano. Según la especie, pueden ser de color crema, blanco, amarillo, rosa o rojo. Con el tiempo muchas flores cambian de tono, de modo que en una misma planta conviven simultáneamente flores de distintas tonalidades.
El ritmo de crecimiento tampoco es un detalle menor. En condiciones favorables, los tallos pueden alargarse entre 1 y 2 metros por año. Eso convierte a la madreselva en una solución rápida y eficaz para cubrir pérgolas, vallas y rincones poco agraciados del jardín.
Al anochecer revela su mayor virtud
Aunque mucha gente planta madreselva por sus flores, su valor más destacado es, a mi juicio, el perfume. El aroma alcanza su máxima intensidad al atardecer y durante la noche, y eso no es casualidad.
Las investigaciones sobre biología de la polinización demuestran que muchas especies de madreselva han desarrollado una emisión intensa de compuestos volátiles precisamente al caer la oscuridad. Es una estrategia evolutiva para atraer polillas y otros polinizadores nocturnos. Los seres humanos simplemente nos beneficiamos de este mecanismo de paso.
Dicho con cierta ironía: la planta no perfuma el jardín para nosotros. Lo hace para los insectos. Nosotros somos tan solo beneficiarios involuntarios de una solución diseñada por la evolución.
La madreselva es aliada de abejas, abejorros y mariposas
En los últimos años presto cada vez más atención no solo al aspecto ornamental de las plantas, sino también a su papel ecológico. En este sentido, la madreselva destaca de forma notable.
Sus flores producen néctar que atrae con entusiasmo a:
- abejas melíferas,
- abejas silvestres,
- abejorros,
- mariposas diurnas,
- polillas y mariposas nocturnas.
En otoño, algunas especies producen además frutos que sirven de alimento a las aves. Esto significa que una sola planta puede sostener grupos muy distintos de organismos durante una parte considerable de la temporada.
No cualquier ubicación será una buena elección
En muchas guías de jardinería se describe la madreselva como una planta sin complicaciones. Eso es parcialmente cierto, pero solo cuando se le proporciona el emplazamiento adecuado.
Crece mejor en un lugar soleado o ligeramente sombreado. Las raíces agradecen el frescor y la humedad, mientras que la parte aérea necesita luz. Es uno de esos casos en que funciona perfectamente el viejo precepto jardinero: «cabeza al sol, pies a la sombra».
El suelo debe ser fértil, permeable y moderadamente húmedo. La sequía prolongada limita la floración y debilita el crecimiento de la planta de forma visible.
El error que frena la floración incluso en plantas sanas
El problema que observo con más frecuencia es uno solo: la falta de poda.
Los tallos más viejos se van lignificando progresivamente y el interior de la planta se densifica. ¿El resultado? Menos luz llega al centro y el número de flores disminuye de forma considerable.
Sin embargo, no siempre conviene podar de manera radical. El método concreto depende de la especie y del momento de floración. Si no se tiene seguridad, es preferible eliminar únicamente los tallos dañados, helados o los que contribuyen a una densificación excesiva del arbusto.
¿Tiene inconvenientes la madreselva?
Sí, aunque no son especialmente problemáticos. En períodos de sequía puede verse atacada por pulgones. En ubicaciones muy ventiladas y con suelo seco a veces aparece el oídio. En mi opinión, estos problemas derivan con más frecuencia de unas condiciones de cultivo inadecuadas que de una resistencia débil de la propia planta.
También conviene tener en cuenta que algunas especies alcanzan dimensiones considerables. Plantarlas junto a una pérgola pequeña sin planificación puede traducirse, pasados unos años, en un exceso de trabajo de mantenimiento.
No tengo tampoco la certeza absoluta de que la madreselva encaje en cualquier jardín. Quien no sea aficionado a los aromas intensos, o quien busque una planta completamente autosuficiente, puede llevarse una decepción.
¿Por qué está recuperando su popularidad?
Las tendencias en jardinería cambian de forma cíclica. Tras años de dominio de las plantas exóticas, cada vez volvemos con más convicción a las especies contrastadas, resistentes y respetuosas con la naturaleza.
La madreselva encaja perfectamente en esta corriente. Combina un aspecto espectacular con beneficios tangibles para los polinizadores. Aporta sombra, proporciona intimidad frente a las miradas de los vecinos, perfuma el ambiente y florece durante semanas.
En una época en que el jardín debe ser no solo decoración, sino también un espacio que apoye el ecosistema local, es difícil encontrar una trepadora más versátil y completa.
Preguntas frecuentes sobre la madreselva
¿Cuándo se planta la madreselva?
Los mejores momentos son la primavera y el otoño. Las plantas instaladas en otoño suelen enraizar mejor antes de la siguiente temporada.
¿Por qué la madreselva florece poco?
Las causas más habituales son la sombra excesiva, la sequía, la ausencia de poda de rejuvenecimiento o un abonado demasiado rico en nitrógeno.
¿Son comestibles los frutos de la madreselva?
Algunas especies tienen frutos considerados no comestibles o ligeramente tóxicos. No deben consumirse sin una identificación segura de la especie.
¿Dónde es mejor plantar la madreselva?
Junto a una pérgola, cenador, valla o terraza, en un lugar soleado o ligeramente sombreado.
¿Necesita soporte la madreselva?
Sí. Es una planta trepadora y necesita una estructura por la que pueda escalar para desarrollarse correctamente.
¿Resiste el frío la madreselva?
La mayoría de las especies cultivadas en climas templados soportan bien el invierno y no requieren protección adicional.
¿Cuánto crece la madreselva al año?
Dependiendo de la especie, puede crecer desde aproximadamente 1 metro hasta casi 2 metros por año.



