Un método que está cambiando la forma de gestionar los residuos en la cocina
Cada vez más personas están dejando atrás el cubo de basura tradicional bajo el fregadero. Y no es casualidad: existe una solución que reduce los residuos, mantiene la cocina fresca durante semanas y aprovecha lo que antes simplemente se tiraba.
Se trata de un método de origen japonés que está conquistando hogares de toda Europa, y sus ventajas van mucho más allá de eliminar los malos olores.
El problema de siempre en cualquier cocina
El escenario resulta muy familiar. Mondas de fruta, posos de café y restos de comida se acumulan rápidamente, y en cuestión de horas el olor empieza a impregnar toda la cocina.
Durante los meses de calor, la situación se agrava todavía más: hay días en que es necesario vaciar la bolsa de basura casi a diario para evitar que el olor sea insoportable.
El sistema bokashi funciona de una manera completamente diferente. Los residuos se guardan en un recipiente hermético del que no entra nada de aire, lo que impide que se desencadene el proceso de descomposición habitual responsable del mal olor.
Qué es el sistema bokashi y de dónde viene
Este método tiene su origen en Japón y fue desarrollado en la década de 1980 por el profesor Teruo Higa. Su investigación se centró en los llamados microorganismos eficientes, y a través de ella descubrió una forma de fermentar materia orgánica sin necesidad de oxígeno.
El proceso es muy similar al que se utiliza para elaborar chucrut: las bacterias trabajan en un ambiente completamente anaeróbico, es decir, sin acceso al aire.
El funcionamiento es sencillo. Cada vez que se añaden restos de comida al recipiente, se espolvorea por encima una mezcla especial de bokashi compuesta por salvado de trigo y microorganismos. Después se presiona para expulsar el aire y se cierra bien la tapa.
Mucho más que un simple compostador
Una de las grandes ventajas del bokashi frente al compostaje tradicional es la variedad de residuos orgánicos que puede procesar. En el recipiente se pueden depositar sin problema restos de frutas y verduras, posos de café, bolsas de té, cáscaras de huevo, pan e incluso pequeñas cantidades de lácteos.
Sin embargo, hay algunos materiales que deben evitarse: huesos grandes, aceites, líquidos, cenizas y excrementos de animales no son adecuados para este sistema.
Para obtener los mejores resultados, se recomienda trocear los restos más grandes antes de introducirlos en el recipiente.
Qué se obtiene al final del proceso
Tras varias semanas de fermentación, el contenido del recipiente puede mezclarse directamente con tierra o con un compostador convencional, donde se descompondrá rápidamente y aportará nutrientes de gran valor al suelo.
Además, durante el proceso se genera un líquido conocido como líquido bokashi o té bokashi, que diluido en agua puede utilizarse como fertilizante natural para las plantas.
Aunque la inversión inicial es algo mayor que la de un cubo de basura convencional, muchos usuarios lo consideran una solución rentable a largo plazo. Se eliminan los malos olores, se reduce la cantidad de residuos y se obtiene algo útil de lo que de otro modo acabaría en la basura.
Por todo ello, el clásico cubo bajo el fregadero parece tener los días contados en muchos hogares.



