Una distancia que comenzó mucho antes de lo que se sabía
Las relaciones dentro de la familia real británica han generado históricamente tanta atención como los actos oficiales de la Corona. Ahora, nuevos testimonios apuntan a que las tensiones en torno al príncipe Andrés empezaron a fraguarse tras los muros del palacio bastante antes de que los escándalos saltaran a los titulares.
Según declaraciones recogidas en un reciente podcast, la princesa Catalina habría mantenido las distancias con Andrés durante años, incluso en reuniones privadas de carácter familiar.
Una ruptura que precedió a los escándalos públicos
El tema surgió en un episodio del podcast The Royals Uncensored, donde la columnista y presentadora Maureen Callahan citó información atribuida al escritor especializado en la realeza Andrew Lownie.
Según Callahan, Catalina habría optado por no dirigirle la palabra a Andrés en los encuentros familiares mucho antes de que las últimas acusaciones y polémicas contra el duque de York se hicieran públicas.
«Andrew Lownie dijo que, durante bastante tiempo antes de que estallara el escándalo de Andrés, Catalina se negaba a hablarle en las reuniones familiares», declaró Callahan.
Ni el Palacio de Kensington ni el Palacio de Buckingham han confirmado públicamente estas afirmaciones.
El príncipe Guillermo también habría tomado distancia
Callahan también sugirió que el príncipe Guillermo compartía una actitud similar hacia su tío. Según la comentarista, la relación entre ambos se habría enfriado considerablemente con el tiempo, y el futuro rey habría tratado de limitar el contacto con Andrés.
«Cuando haya un rey Guillermo, creo que Andrés quedará completamente borrado», añadió Callahan.
Estas palabras reflejan la creciente especulación sobre el papel que podría desempeñar Andrés en el futuro de la monarquía y si una rehabilitación pública es todavía posible.
Una caída en desgracia sin precedentes
La posición del príncipe Andrés dentro de la familia real se ha deteriorado de forma drástica en los últimos años. El escrutinio se intensificó tras las revelaciones sobre su vínculo con el fallecido Jeffrey Epstein, lo que desencadenó una oleada de críticas y una revisión profunda de su papel público.
Andrés ha negado sistemáticamente cualquier irregularidad y ha rechazado las acusaciones formuladas contra él. Sin embargo, las controversias posteriores dañaron aún más su posición, llevándole finalmente a perder los títulos reales y los privilegios que en otro tiempo le convirtieron en uno de los miembros más prominentes de la Corona.
Una vida alejada del foco mediático
Los informes sugieren que Andrés lleva hoy una existencia considerablemente más discreta que en el pasado. Tras perder el Royal Lodge, se cree que se ha trasladado a Marsh Farm, una propiedad situada en el feudo de Sandringham, perteneciente al rey Carlos.
Sus apariciones públicas se han vuelto cada vez más escasas, y los observadores de la realeza consideran que un regreso a funciones oficiales parece sumamente improbable.
Mientras tanto, la atención continúa enfocada en cómo el príncipe Guillermo y la princesa Catalina podrían moldear el futuro de la monarquía, especialmente ante las preguntas que persisten sobre quiénes permanecerán cerca de la institución en los años venideros.



